martes, 25 de marzo de 2014

Siempre Juntas



Llueve mansamente y sin parar, llueve sin ganas pero con una infinita paciencia, como toda la vida…

Sus lágrimas son serenas, abundantes. Están saliendo de más allá de sus ojos, vienen del centro de su vida, de sus primeros y últimos recuerdos. El día gris y suave envuelve tiernamente su espíritu que le afloja las coronas de espinas que tantos años han dañado su alma. 

Recuerdos de dos almas vividas juntas y separadas con violencia, sin permisos de la naturaleza. Desgarrada odisea de pesquisa infructuosa de una hacia la otra. Lágrimas de esperanza siempre, fuerza en la convicción de que un día se reencontrarían. Búsqueda desesperada a veces, ilusionada otras. Pero siempre búsqueda de la una a la otra. 

Nacieron juntas. Y ya antes, en ese espacio donde se crean las ilusiones de la vida, forjaron la férrea unión entre ellas. Las caricias, las miradas, los suspiros, las ganas de estar siempre unidas y que nada y nadie rompiera esa vínculo. Poco tiempo que no tiene tanta fuerza. Solo hizo falta oler el aire, oír el ruido, sentir el dolor, ver el negro y tocar la maldad para que esa fuerza que tanto las unía se rompiera en añicos. Cada una por un sitio, cada una en un lugar. Cada una en un mundo, cada una con gente distinta. 


Pero su trabazón era superior aun en la distancia. Se oían. Se sentían. Sabían que vivían. 

viernes, 21 de marzo de 2014

Llega la maldita primavera






Y llegó la primavera, sus flores, sus olores, sus colores, sus plantas, sus sangres calientes.
Un cambio de vida, dejamos los colores oscuros y negros del invierno para enfundarnos de los rosas y azules de la primavera. Dejamos los sayos pesados para vestirnos de sedas vaporosas. Dejamos al aire nuestros cuerpos después de tanto frío pasado. Los olores a "sagato" y a estufas dan paso a perfumes y colonias.
Los edredones y mantas vuelan como alfombras de Aladino a tintorerías y armarios dejando paso a sabanas de hilo que acarician nuestros cuerpos.
Ventanas y puertas cerradas se abren de par en par para que entre la primavera.
Puñetera primavera que deja entrar a los bordes de los mosquitos que aterrizan de madrugada sobre los pabellones de nuestras orejas. De los tábanos asesinos que matan nuestras pieles creando tumbas de sangre como montículos de ampollas. Moscas cojoneras que se comen nuestra comida.
Animales del demonio que alteran nuestras vidas y nuestros sueños.
Las flores, el heno, el trigo, el olivo, el polen, los ácaros. La madre que los parió. Llantos y más ahogos. Desesperación total. No hay segundo que una lágrima o estornudo se oiga 

Mal vamos con la primavera, mal vamos 

martes, 18 de marzo de 2014

Lo saben antes



Un mala noche. Una cena excesiva. Una vigilia de difícil conciliación del sueño. Y en esa espera oyes cosas que ayer no se oían. La chicharra calienta sus alas y los trinos de los pájaros hacen que aun te cueste más descansar.
En un momento de esa madrugada recobras el sentido del tiempo. Tardas en darte cuenta de los cambios. Pero cambios que llegan todos los años y que un día, sin saber porqué se producen. Resuenan en tu cabeza de nuevo los trinos de los pájaros. Esos trinos que son cantos al buen tiempo, al amor, al apareamiento, distintos a los de ayer. Sonaban nuevos en mi cabeza. Despertaba mi sangre, abría más mi corazón. Avivaba mis ganas de cambio. El frío desaparecía. Volvía el sol. Volvía la luz.
Recuerdas el paseo de la mañana llegando a casa y la mirada al paseo de naranjos que lo jalonan, recuerdas las puntas de las ramas y el cambio de color de esas tres hojas de un color verde más tierno, más nuevo, de nueva vida.
Mi espera al reposo ya no era desesperante. Yacía en la paz del deseo de una nueva primavera que en tantos años podía decir que había descubierto justo el momento de su llegada, sin esperar a un calendario ni a un equinoccio marcado por el tiempo.

Los animales saben antes que los astrónomos cuando deben trinar a sus parejas. Y decirles que ya llega la primavera. 

viernes, 14 de marzo de 2014

Aquella mujer



Se revelaba contra su padre y se escondía de él. Usaba cualquier excusa para abrir los libros y leer.
Su padre, hombre alto, enjuto y además serio, ferroviario de tradición, honrado a carta cabal, pero hecho a sí mismo en la dificultades de la vida. De costumbres fijas y metódicas, forjadas por su profesión. Su mujer abnegada en todo, dedicada en cuerpo y alma a su marido y a sus hijos. Comida, ropa y poco más había en esa vida. La novela de la radio por la tarde mientras bordada o tejía cualquier nueva colcha para los ajuares de sus hijas. Un ambiente familiar que poco auguraba cualquier novedad a lo largo de los años. Ya dictó sentencia: tu hijo mío, serás factor y vosotras dos casareis con alguien de posición y seréis dignas de vuestros maridos.
Pero...
Absolutamente todo lo que tuviera alguna sílaba junto a otra, tenía que pasar por sus ojos. Devoraba las hojas.  Más tarde ya no era lo que pasara sino que buscaba lo que necesitaba. Empezaba a tener gustos por determinadas cosas. Pero cuanto riesgo. Si su padre se enterara que ella, una mujer, estaba leyendo. Y más leyendo cultura. Qué barbaridad.
Al lado de su casa estaba la librería de Garrido. un amigo de su padre. Curioso personaje , pero que sabiendo que él era el antídoto, su cura o la mejor forma de conseguir sus ilusiones. Le gustaba escribir. Leer, buscar en los libros, era lo que ella necesitaba. Esa persona que le comprendiera y que le ayudara. Empezó pidiéndole un cuaderno de hojas blancas y la pregunta esta fácil.
-y porque de hojas blancas?
- es que quiero escribir mis cosas.
-tu? A tu edad? Quieres escribir?. Bueno toma esta libreta es apaisada, te será más fácil. 
Y así comenzó una relación de complicidad. Ella fue a la semana a comprar una nueva libreta y ante la extrañeza que pidiera otra en tan poco tiempo, una nueva pregunta llegó:
- Otra? 
-si ya terminé  la anterior.
- Algo bonito tienes que poner para que le pongas tantas ganas. Me gusta. me dejaras leerlo?   Esperando un gran NO por respuesta....
- sí, me gustará que lo leas. Así me dirás que hago mal, que será todo.
- vale. En la próxima libreta tráete la primera y la leo y ya te diré cosas.
Pasaron los días más lentos que nunca. Que ganas tenia de verla. Estaba intrigado.
Y lo que vió le pareció lo más bonito que había leído en alguien de su corta edad. Que capacidad de recrear momentos, situaciones y estados de ánimo de cualquier cosa.
Con el tiempo, ya pedía los libros que ella quería, y no cualquiera servía. Empezó a escribir, juntaba sílabas, emborronaba cuartillas, rompía muchas, pero poco a poco tenía sentido lo que salía de aquel lápiz de carboncillo, salían los sentimientos guardados con cadenas, describía las situaciones que nunca había vivido como si de reales se trataran. Aventuras llenas de ilusiones e imaginación. ¿Como iba a salir de aquel barrio?. Pero sus libros si la llevaban a lugares donde describía los colores y las angustias, los amores y desamores. Las guerras y las pasiones.
De pequeños cuadernillos, a relatos cortos, vivencias diarias y cuentos imaginativos. De la prosa o la poesía. Cualquier género le venía bien según lo que quisiera expresar en ese momento.
Garrido le fue dejando diccionarios, sinónimos y cualquiera de las herramientas que pudiera ampliar el conocimiento del lenguaje y la escritura. Perfeccionaba tanto leyendo como escuchando a Garrido. Era una jovencita con ese espíritu de escritora nata que tan pocas veces se da.
Y lo consiguió, triunfó cómo persona. Antes que como mujer. No le importó nunca el sexo ni las diferencias con el hombre. Ella fue lo que quiso ser. Escritora.
Si su padre la viera ahora. Una escritora de existo y reconocida.



jueves, 6 de marzo de 2014

Hospital


Dicen que por la ley de protección de datos no pueden decirte el número de habitación de tu padre en un hospital. La salvaguarda de la confidencialidad es total y absoluta, los expedientes médicos de cada paciente custodiados a buen recaudo. La información médica solo se da a personas autorizadas.
Hemos vivido una situación médica estos días. Pero que no es importante ni exclusiva. Y este caso tampoco es algo extraordinario porque esta todos los días, en todos los hospitales, en todas las ciudades están ocurriendo casos parecidos y hablar de médicos siempre es hablar de algo que no funciona correctamente y que nos impide una normalidad en nuestras vidas. Todos hemos pasado alguna vez en nuestras vidas situaciones así. Unas veces de paciente. Otras de familiar o amigo.
Y volviendo a esa gran intimidad de la ley de protección de datos. De tantos ejemplos, de expedientes tirados a la basura por negligencias de unos buenos otros, de las grandes sanciones impuestas. Pues ahora cuento como nuestra intimidad más preciada es vilipendiada hasta extremos inconcebibles. 
Nunca nos habíamos parado a pensar como el trasiego de camas, camillas, sillas de ruedas, por pasillos, corredores, salas de urgencias, son una y otra vez puestas de manifiesto dando la publicidad más absoluta a tu apreciada intimidad de tu salud.
Queda expuesta a caras desconocidas, a conversaciones indiscretas hasta el máximo. Ni puedes traspasar la puerta de una consulta pero si pueden pasearte con una cama por todos los pasillos de un hospital. La entrada, las consultas. Los ascensores atestados de visitantes que observan como un celador te mete en el ascensor y avisa que entra una cama con enfermo, y permanecen un tanto impasibles dentro, leyendo claramente tu historial médico que lo tienes encima de tus piernas con las muestras de sangre y orina, que hace un rato tenían que llevar a los laboratorios. Viva la intimidad, viva la protección de datos de la sanidad. Viva la curiosidad de la gente leyendo que rara enfermedad tiene el enfermo de la cama mientras suben juntos los cuatro pisos. Curiosidad, morbo, indiscreción. Todo. Y qué más da que seas el famoso de turno que la persona más discreta del universo. Todo es público a partir de ese momento. Ser el cotilleo de todos y estar en boca de cualquiera.

Bendita ley de protección de datos. Bendita 

jueves, 27 de febrero de 2014

Paco de Lucía


Cuando leí una frase de Francisco Sánchez Gómez, Paco de Lucía, en la que afirmaba que el sentido común esta limitado por tu capacidad intelectual me quedé  sorprendido. Es algo que yo creía innato en algunas personas y ese sentido común más agudo en otras por su propio instinto.
Lo razonaba de una forma sorprendente. Esta limitado por los propios conocimientos de la ciencia. El no saber más cosas. El no tener una cultura más amplia. Pero cultura de conocimiento, de sabiduría por el estudio. Ahí me dí cuenta que su gran razón tenía. Hombre tímido y con los normales complejos de su juventud dió naturalidad a su vida superando ese sentido común por el gran valor de la inconsciencia, el desconocimiento, el valor del riesgo, las ganas por descubrir cosas, por abrir puertas donde hay caminos por recorrer. Llevándolo a sitios donde la razón y la lógica nunca lo hubiera dejado caer en lugares donde descubrió su propia identidad. Su estilo, algo que para unos es decir cosas muy complicadas de forma muy sencilla y para otros hacer la sencillez de lo más difícil.
Los genios no siempre son cultos, no tienen grandes conocimientos, pero lo que no tienen es miedo a andar su camino. ¿Cuando nace un genio no será mejor decir que los demás aun no han nacido? Cuando llega su hora de sonar quizá los relojes del mundo se demoran. Son genios y los demás debemos correr para entenderlos

viernes, 14 de febrero de 2014

Tu y Tu


No podré esta noche abrazarte
No sentiré tu piel en mi piel .
No viviré tus latidos en mi corazón,
No besaré tus hombros con mis labios,

Solo quiero volver a sentirte
Solo necesito quererte
Solo viviré en tus labios
Solo amarte es mi vida

En tus brazos estoy,
En tu corazón me encuentro
En tu alma existo
En ti quiero vivir

Nada me quitará
Nada nos separa
Nada me retiene

Nada nos impide ser feliz

martes, 11 de febrero de 2014

Reir


Me da gusto oírte reír
Me da gusto verte reír
Me da gusto sentirte reír
Pero más aun
Me da gusto hacerte reír.
Hacerte feliz
Hacer que tu vida sea feliz
Hacer que cada día sea distinto
Hacer que cada hora sea una bonita experiencia


jueves, 6 de febrero de 2014

Y yo qué sé!!!


En la vida hay momentos de decir basta. El seco momento que pasa tu garganta al no tener una solución, no puede hacerte seguir en una huida hacia delante. Basta de escapar, basta de hacer lo imposible por conseguir lo imposible. No harás más cosas mejor por esforzarte más en hacerlas. Basta. Para. Serénate. Siente tu energía como se diluye en esfuerzos infructuosos. Percibe como tu ahínco se vuelve infructuoso. Degenera en desesperación tu esfuerzo. No sigas, detente. Recapacita. Date un alto y frena.
¿Ya? Ahora con esa calma del sosiego, con ese tiempo transcurrido, con la distancia que te permite ver con claridad el bosque lleno de árboles. Cuenta uno a uno los pasos que anduviste. Sí. Uno a uno. Cada cosa que fuiste moviendo, cada esfuerzo donde salía una gota de tu energía. Mira esos logros a medias que no sirvieron para el fin que tu buscabas. Ni has mejorado ni has conseguidos tus metas.
Recapacita en esa serenidad. Observa tus errores. Compáralos con otros en los que el fin si fuera satisfactorio. Siente como llega de nuevo tu fuerza, tu energía, tu poder. Sí. Ahora ves con más claridad tu nuevo camino, sabes cómo canalizar tu trabajo diario para el buen fin. Que los resultados sean los esperados. Ahora es cuando el esfuerzo es menor, consigues antes y mejor las cosas que buscabas. No estás solo. Mira, ve, observa, presta atención a esas señales. Hay gente en tu camino que re da fuerza, que te trasmite energía buena. Síguela. Ahora no dudes. Ahora sí. Ahora puedes. Avanza, corre, no te detengas, con menos harás más. Mucho más. Y serás consciente de tu ambición.

Ahora si eres un ganador de la vida. De tu vida. Estas satisfecho. Ahora eres feliz. 

lunes, 3 de febrero de 2014

El Examen


Frío. Aquella mañana de viernes hacía frío. Mucho frío y aun así con sólo una cazadora de pana y el vaquero, andaba con los seis libros y dos libretas bajo el brazo izquierdo en busca del instituto. Un cigarrillo de ducados en la mano derecha, el moquillo que escurría por la nariz, y los ojos con lágrimas del intenso frío de aquella mañana. 

Eso solo era lo de fuera. Por dentro todo era inquietud, la noche y la tarde anterior estaban repletas de letras y hojas. De apuntes y subrayados. De notas y café. El esfuerzo había sido grande durante los dos últimos meses. No podía fallar ahora, tenía mucho lastre que sacar de tantas horas de ganduleo. 

Pasos decididos, largos y seguros. Pocas miradas a su entorno, ese camino estaba ya gravado en su cabeza de tantas mañanas andadas. Ni los cruces, ni los semáforos disputaban su concentración en la revisión de cada una de las páginas leídas y estudiadas. Nervios cada vez más hondos perturbaban su mente. Las palabras acudían a su memoria como queriendo escribirse ya en el folio en blanco. Esa angustia a tenerlo vacío y ni saber que poner. 

Estaba subiendo las escaleras, peldaño a peldaño notaba ese sabor a tabaco, la garganta seca, la respiración entre cortada y jadeante. El cambio tan brusco de temperatura le hacía daño en los dedos. Su nariz hervía, y las orejas ardían. Abrió la puerta, miró su sitio, vacío, nadie más estaba dentro. Busco el reloj de la pared. Ahora lo entendió. Llego muy pronto. Demasiado. Nunca había sido el primero en nada y hoy era el primero en llegar. Sería el mejor presagio. Se sentó y dejo volar su imaginación retomando lo acontecido en las últimas doce horas. Nunca en su corta vida hubiera sentido tantas emociones nuevas. La responsabilidad llegaba a pasos agigantados dejando clavados los posos de madurez incipientes. Y eso le gustaba. Se hacía mujer sin saberlo. 

El examen fué la mejor prueba. No tendría que repetirlo nunca más. Prueba superada y con nota. 

Dos cosas más en su vida. 


viernes, 24 de enero de 2014

El Último Viaje


Unas de sus costumbres había sido la de leer los periódicos todos los días. Y no uno, sino varios. Era una buena forma de mantenerse informado y crear una opinión más objetiva de la realidad que le rodeaba. Últimamente ya lo hacía en casa, salía menos a la calle, y lo hacía con parsimonia, con tiempo, con pasión. No dejaba nada sin leer. Creíamos que era capaz de leer se hasta los anuncios. Repasaba una y otra vez los artículos de opinión. Las editoriales, las noticias políticas. Y hasta las te cuadraba con su bolígrafo. El tiempo, los deportes. Era un apasionado del fútbol, del Barça, claro. Era de siempre. Nunca cambió de equipo. Los toros, la cultura, hasta los horarios de los cines.
Hacía ya unos años que los periódicos los empezaba por el final, era algo curioso. Nos fijábamos en ese detalle pero no le decíamos nada. Solo observábamos como lo hacía, pero no le dábamos más importancia.
Aquel día le dijo al tío de su mujer, un personaje ya nonagenario, que vivía con ellos en la casa:
-aun no estás en la lista.
Una frase casi enigmática para todos menos para ellos. Era algo tácito entre los dos. Sabían de sobra a que se referían. 
Con los meses fui observando más detenidamente esa forma de leer los periódicos. Y pronto me dí cuenta que su interés por empezarlos por detrás no eran por las noticias. O los deportes, ni las editoriales. Eran las notas necrológicas y las listas de fallecidos con sus edad. 
Todo aclarado. Bueno todo menos las frases que seguían cruzándose entre ambos. Era casi macabra la idea de ver el nombre de alguno de los dos en esas listas. Y era casi espeluznante saberlo.
Pero desde su punto de vista. Mejor dicho, desde su estatus de edad, de madurez y de esa edad donde ya tienes tu vida hecha, tus cuentas terminadas y esperas que tu final llegue con esa paz. El ver las notas necrológicas de tus amigos, de tus conocidos o de personas que sin ser nada tuyas, tienen más o menos tu edad, te da hasta ánimos de que tú aun puedes seguir leyendo esas notas. Señales inequívocas de que estas vivo. Y las bromas entre ambos ni son macabras ni dan repelús. Son pura y llanamente bromas de vida.
Los amigos cada vez son menos, las llamadas son cada vez más espaciadas y las visitas cada vez son más raras. La soledad viene rápida abrazándose a tu cuerpo.
Y solo una vida llena de vida es capaz de soportar la llegada de la muerte con la tranquilidad de haber hecho algo en la vida que ha merecido la pena.
Una partida de cartas, recoger el pan, los nietos, algún recado. Y hablar, eso sí era de su gusto. Hablaba de su vida. De experiencias, de batallitas diríamos los jóvenes, ya las contaremos nosotros. Ya nos llegará la edad para contarlas. A quien estuviera cerca y pudiera hablarle, ya estaba con sus historias. Sentaba cátedra desde su altura de vida. Creyendo que se le haría caso a pies juntillas. Nunca se dan cuenta que en la vida hay cosas nuevas que han cambiado las antiguas. Pero estoy convencido que esto no es de ahora. Seguro que a sus padres y antes a sus abuelos les pasaría igual. Creerían que solo lo suyo es la verdad, lo bueno, lo que hay que hacer. Y ni creemos que a nosotros nos pasará lo mismo cuando estemos cargados de meses y años para no entender más que lo nuestro.
Vuelve otro día a comprar sus periódicos, a recoger el pan, cuatro fotocopias de unas fotos que vió en una revista y quiere mandar a un amigo. Pocos hobbys le quedan. Su vida se ralentiza. No hay prisa para nada, ni hay que madrugar. Ni para leer, ni para ir a ver al amigo enfermo, murió el mes pasado. Las recetas del médico, las pastillas en la farmacia. Ya está en la cima de la pirámide. Y desde hace mucho tiempo. Por ley no enterrará a nadie. Siempre debe ser así, a él le enterraran los de abajo. Y ese sentimiento le tranquiliza. Ve con tanta vida a los que le rodean que el solo sentimiento de irse después de alguien no lo podría soportar.
Los días pasan y su cabeza le deja tiempo para él y sus cosas.

No hay prisa para nada. Ya queda menos para ver el nombre en esa lista.

martes, 14 de enero de 2014

Los Pájaros



Esta mañana volviendo a casa, casi saliendo el sol, me fijé en el cielo como sus colores cambiaban del negro al azul maravilloso de esta tierra. No sólo vi el cambio de colores. Vi una bandada de pájaros volando. Algo muy natural y lógico. Los pájaros vuelan. Pero estos tenían algo de especial. Volaban en vértice. Uno delante y el resto en perfecta desfile de vuelo. Eso lo hemos copiado de ellos, cuando nuestro aviones vuelan en formación. En ese momento me di cuenta que esos pájaros tenían una lógica de volar. No volaban de un lado a otro porque si. Necesitaban volar así porque su destino era el necesario. Es más, pensé que muchos de ellos ni siquiera sabrían cual y como era su destino. Era su primer viaje. Y para mejor entenderlo saqué mi teléfono. Tiene una aplicación de brújula. Y me indicó claramente su destino por la dirección que marcaba. Doñana. Era la migración de más cantidad de pájaros que jamás había visto yo. No sé cuantos, pero seguro que miles. Eran los Malvasía Cabeciblanca.

Tardaron más de diez minutos en cruzar el vuelo al que yo miraba.

Me hizo reflexionar mucho. La vida. Los cambios de estación. El cambio de casa. La comida. Los amigos de viaje. Una casa nueva, amigos por descubrir. Cosas que ver, más curiosidades de la vida. Un amor más. Cuantas cosas me hizo reflexionar la simple mirada a una bandada de pájaros.

Su vuelo continuó hasta que mi vista no alcanzaba a ver la mancha en el horizonte. Una paz me quedó dentro sabiendo que aun siendo nómada se puede ser feliz en cualquier sitio donde tú hagas tu hogar. No importa el sitio, el clima o los que te redondeen en ese momento.

Tu harás de tu vuelo tu vida.

miércoles, 8 de enero de 2014

Rutina



El despertador ya lleva dos días sonando y no es lo mismo que la semana pasada, cuesta levantarse, los niños ni siquiera se despiertan. Que cambio con dos días solo. Saltaron de sus camas sin esperar que el despertador sonara. Hoy hasta las sabanas pesan más. La manta ni quiere moverse. Y la cara del espejo solo refleja enfado. Vuelve la rutina, vuelve la monotonía. Llevarlos al cole, correr al trabajo, ir a la oficina de Inem. Hablar con la compañera del próximo puente. Que ni se sabe en qué trimestre lo habrá.

El frío de hoy es el doble que el de ayer y los rojos y luces de las calles dejan paso a unas ramas de árboles secas y desnudas. Este fin de semana hay que vestir de nuevo al frigorífico. Y las rebajas ya andan en los escaparates. Vuelve la rutina y la monotonía.

A oír a Carlos herrera decirnos camastrones. Hay que levantar el país. Hay que pagar las pensiones. Los abuelos a recoger a los nietos y los camiones de basura a trabajar menos después de tanta caja y papel de regalo. Vuelve la tranquilidad y el frío del invierno. Y dentro de dos días la cuesta. Sí, la de enero. Esa de todos los años. La que siempre está y siempre se llega. Le podían quitar el nombre. Y dejarla en desierto de cartera. Suena más real.


Bueno. Todo pasará y volverá en cuatro días la primavera. A esperar. 

viernes, 3 de enero de 2014

Recuerdos de mi niñez



Recuerdo de mi niñez unos reyes espectaculares. Vinieron de verdad a vernos los Reyes Magos. Vinieron a nuestra casa con pajes y todo, los camellos no los vimos, me imagino que no podrían subir a un segundo piso, pero sí teníamos preparada su comida.

Fue un recuerdo espectacular, ¡¿Qué digo fue?! Es un recuerdo inolvidable por completo, podría relatar hasta el color de sus trajes y el tono de la barba de Gaspar. Los turbantes de los pajes, el olor a incienso, o ¿sería Mirra?, y hasta de las cosas que me preguntaron; que si me había portado bien, que si era bueno con mis padres, que como llevaba las notas del cole. Jajajaja, las notas, pero si tenía cinco años, ¿qué notas iba a tener?, pues la mejores, matricula en juegos y sobresaliente en recreo, no había más.

Pero ahora con el paso del tiempo, y ha sido mucho, intento recordar que regalos trajeron, ese año maravilloso, los Reyes Magos, y la verdad, con la memoria tan excelente de la que presumo, no logro recordar ninguno de ellos con precisión. Podría enumerar juguetes, sí. Pero estoy convencido que no los podría ubicar en esas navidades serian de otras pasadas o futuras, pero no sabría precisar.

Es quizá que lo importante, de esos recuerdos, no son los maravillosos regalos que los reyes se esfuerzan por traernos cada año, sino el trabajo que cuesta conseguirlos y ahora solo recordamos, sus ojos de bondad, sus besos de cariño, sus abrazos sinceros de amor, el tiempo que pasaron con nosotros dedicándonos toda su paciencia y comprensión.


¿No serian ésos los regalos que me trajeron ese año? Y yo sigo confundido con coches de bomberos o muñecas de trapo.



jueves, 2 de enero de 2014

Existo



Decía un silogismo de mi niñez que todo lo que tiene principio y fin, existe.
Y creo que es verdad, porque tomo un huevo, lo casco, lo frio y me lo como y existió.
Veo unos ojos, me enamoro, me desamoro, y existió.
Planto una semilla de trigo, la riego, le da el sol, se angosta, la hago harina, y el pan que sale lo comemos y existió. 
Pero no sé si yo existo, nacer nací, vivir vivo, regar estoy regado. Y el sol y el agua me dan en la cara. Pero existo? Esta primera premisa está diseñada desde la existencia exterior. De la visión al otro, de la observación a lo que te rodea. Y es cierto desde ese punto de vista.
Y si no muero? No tengo fin? No existo entonces? 
Y si un día se acaba el mundo? Deja de existir?

Estaremos allí para comprobarlo…

lunes, 23 de diciembre de 2013

Palabras con Sentido


Amor, quiero, verso, poema.
-Si, siempre, ahora, ya, voy,
-Beso, recibo, guapa, bonico, dulce, alegría, risa, vida.
-Gracias, corazón, mira, ves, fuerza,
-Poderoso, abrazo, aplauso, curioso, regalo, da,
-Doy, día, sol, luz, verdad, caliente, sabroso, cálido, más,  necesidad, cariño, conversación, escuchar, oír.
-Tiempo, paciencia, piel, sensible, pecho, tuyo, mamá, abuela, amigo, hombro, regazo, duende, campanilla, familia, todo.
-Ayuda, vamos, arriba, sigue, simpática, preciosa, sentido, agradable, 
-Bienestar, natural, bondad, brillo, éxito, siglo, vocación, compromiso, enlace, paso, nombre, contorno, comida, sed, agua, subir, trabajo.
-Solución, privilegio, orgullo, desnudez, mar, maestro, payaso, patria, flor, hábito, carácter, destino, siembra, cosecha, medita, perdona, brilla, ríe, baila, sabiduría, proyecta, ilusión, orgullo, resistir, miel, flor.

-Jugar, leer, admiración, deseo, sexo.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Cadenas de Piedra


¿Qué necesidad tiene el hombre de hacer algo en su vida con el solo sentido que otros, mucho más tarde se pregunten la razón por la que lo hizo? ¿Qué razones llevaron a los artesanos del Medievo a pensar en tallar en la piedra una cadena de eslabones macizos y sin fisuras entre ellos, con el solo sentido práctico que adornaran una pared exterior del ábside de una catedral? En este caso la de Murcia.  
Siempre me pareció una obra perfecta, de una originalidad total, de un trabajo de talla sin igual. De trabajo infinito, de paciencia y de técnica. De obtener esa cantidad de piedra en bloque y cortarla de tal forma que su trabajo se viera recompensado con el éxito. ¿Cuánto tiempo tardó, cuantas manos intervinieron, como la trasladaron, se le rompió alguna vez?  
Me he preguntado muchas más cosas sobre ella. 
Pero para mí solo por ornamentar esa edificación no tiene más sentido que el que le diera el artesano. El escultor. Y eso es lo que me gustaría entender. ¿Cuál es el fin de una obra como esta. La de ensalzar sus habilidades? ¿La de ensalzar la figura de algún noble de la época para mayor gloria? ¿Comprobar que somos capaces de realizar cosas más allá de nuestro entendimiento? ¿Qué podemos superarnos siempre?. ¿Qué somos capaces de hacer mucho más de lo que creemos?  
No sé que fue. Que motivo tuvo. Por más que he investigado todo son conjeturas. Y quizá esa fue la razón de que la esculpiera. 

La que ahora este yo haciéndome esas preguntas. Y creerme que soy capaz de hacer cosas que nunca me hubiera imaginado que podría hacer. 

martes, 17 de diciembre de 2013

La locura del amor



La locura del amor, crea la magia de la libertad.
El corazón y la mente hacen que el cuerpo disfrute del sexo
Por lo que al corazón lo volvemos loco, y la magia cambia la mente,

Hacen que el amor y el sexo en el cuerpo sean libres.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Terminó


Cuando oigo tus letras
Cuando siento tus palabras
Cuando percibo tus sentimientos
Cuando escucho tus lamentos
Vuelve los malos recuerdos
Llegan huecas tus promesas
Abrasan tus propuestas
De los días ya vividos
Todo se acabó
El día que salí
Nunca más volví
De algo que ya terminó


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Singular


Hace mucho tiempo que ya dejé de ser yo. Aunque creo que muy pocas veces lo fui. Por mi niñez yo era el hijo de, o el nieto de.

Unos años y no demasiados, tuve consciencia de qué es lo que me estaba pasando. Buscaba mi singularidad, necesitaba encontrarme a mí mismo y demostrarlo. Quizá por ese espíritu de rebeldía de la juventud y de inconformismo que conlleva el cumplir años y entrar en esa dinámica de los recuerdos. Antes ni eres mayor, solo cumples años y te vuelves esponja de vivencias. Y ese día tomas conciencia que vuelves la vista atrás y revives lo ya vivido. Ese día si buscas tu independencia de los ancestros. Busca que te digan que tú eres tú. Y ni el hijo de. O el amigo de, o el primo de.

Pero casi sin darte cuenta, la vida te coloca demasiado rápido en su justo punto. Has tenido una década de ese yo soy yo. Y ahora empiezas a escuchar y de tus propios colegas de vida, los de tu quinta, los de tus propios años que te dicen tu eres el padre de, o tu eres el hermano de.

Vuelves al principio de la vida. Vuelves a querer buscar de nuevo tu unipersonalidad. Quieres ser de nuevo tú. Sientes que tu madurez ya está encima y que tu experiencia da una visión distinta a tu vida. En esos años de rápida veteranía y de crear algo por ti mismo, dejaste el ya reconocido yo también soy yo. Da una nueva visión a tu forma de ser tú. Miras en lo que has hecho. Y disfrutas de tu obra. Disfrutas que ahora te digan tu eres el padre de. O la madre de. Qué más da.

Te has reconocido a ti mismo. No has necesitado de otros para sentirte orgulloso. Por ti y por tu obra eres tú siempre 

martes, 10 de diciembre de 2013

Un Copo de Nieve


Realmente no sé cuándo comienza mi vida. Ni cuando muero o cuando nazco.
Creo que empieza en el lago de la laguna de La Mata. Allá por el mes de agosto. Sé que el clima es excepcional. Mucho calor. Allí se llenan las salinas en el invierno para que el sol me vaya evaporando. Cuanto fuego hay a veces. Parece que quema el agua.
Una tarde de calima asfixiante alguien me dió un codazo.
-Te toca. No tardes antes de que refresque, tienes un largo viaje.
Y así. Sin más, salí de aquella laguna. La primera impresión fue la belleza del sitio. Justo al lado, estaba ese gran mar azul. Y al fondo el horizonte que lo unía al cielo radiante. Solo esa línea imperceptible era su unión. Y junto a él esas rocas donde seguro descansará el autor mirando su alma.
Subí y subí sin parar, el calor era cada vez más sofocante. La ascensión rapidísima casi no me dejaba percibir el maravilloso paisaje que se dejaba a mis pies. Tan desconocido para mí que solo me hacía abrir la boca de sorpresa. Alguno de mis compañeros, ya avezados en estos viajes, me contaban las maravillas de esos sitios por los que pasábamos. Grandes montañas, extensiones de tierra desérticas, concentraciones de viviendas de los humanos. Verdaderas panorámicas del mundo.
Y sin esperarlo, un viento huracanado nos hizo estremecer a todos. Nos arrulló en su cuerpo y subió a los cielos hasta llegar a perder la luz del sol. El frío se adueñó de nosotros, aires gélidos nos desplazaban sin sentido de un sitio a otro. De arriba a más arriba. Sin saber hasta dónde podíamos llegar. Llegamos a sentir la angustia del momento. El desconocimiento de todos nos había temer por nosotros. Nunca nadie llegó tan alto. Y con este frio tan intenso.
El viento cesó de golpe. Nada se movía. Y nosotros muy juntos unos a otros nos dábamos ánimo para adivinar lo que nos esperaría a partir de ahora.
Lentamente nos fuimos transformando. Nuestro vestido iba cambiando. Dejábamos la vaporosa seda por los preciosos cristales transparentes. La suavidad de las arrugas cambiaban por las lindas aristas estrelladas. El color casi blanco inundaba nuestras galas maravillosas.
Ahora recordaba mi primer pensamiento. El calor de La Mata. Y que frío hacia ahora. Pero no sentía nada malo. Era como si mi existencia fuera esa, de pasar del calor más intenso al frío perpetuo. Qué vida tan extraña y bonita la mía que permitía tener todas las experiencias de la vida en tan poco tiempo. 
Y cuándo menos lo esperábamos de nuevo el viento, una vez más en movimiento, una vez más arriba y ahora abajo también. Velocidad inusitada. Casi provocadora de sensaciones aun por vivir. Descenso vertiginoso hacia la tierra. Que por segundo se acercaba a nosotros viéndola desde la distancia. Pero no, éramos nosotros quienes nos aproximábamos a ella. Que pasaría ahora?
Uno de los más antiguos comentó que llegábamos ya a nuestro final del viaje. Pero dejó en suspense cómo sería. Habría que disfrutarlo una primera vez para sentir esa fascinación.
Por fin el viento calmó. Los aires se volvieron brisa y el frío aterido abandonó su puesto dejando un ligero calor.
Caímos casi cogidos de la mano. Nos mirábamos asombrados por el cambio de vestidos. Ahora éramos estrellas de cristales brillantes llenos de dibujos preciosos. Uno a uno nos posamos lentamente por los sitios más curiosos, y el mío fue el más maravilloso. Un precioso abeto lleno de regalos de navidad que unos niños habían adornado. Sus ojos brillaban tanto como yo. Y unas lágrimas recorrieron mis aristas. Pensaba que mi fin seria ese. Ver la felicidad de esos ojos de niño. 

O no......pero esa será otra historia. 

lunes, 9 de diciembre de 2013

Muérdago y Acebo


Pelea extraña entre Muérdago y Acebo. Riñas por supervivencia en el tiempo. Imposición de dogmas y criterios. Verdes y rojos. Druidas y demonios. Sacerdotes cristianos y religiones paganas.
Pelea sangrienta entre el rey Roble contra el rey Acebo, por imponer el frío crudo del invierno sobre el calor plácido del verano. Y todo esto sin llegar a los gélidos días de guerras fratricidas entre los señores de esta estación. Acebo y Muérdago.
Pero qué más da, un rey Acebo que un rey Muérdago. Son dos bellezas que solo nos hablan de recuerdos y añoranzas. De Navidad y nieves. De cariño y amistad. De ilusiones y amor. De tristezas y penas. De vida y muerte. De esperanza de calor.
Que el Acebo de rojos y el Muérdago de blancos, es su única distinción.
 Son verdes todo el año y aguantan los calores y los fríos. El estío y el agua. No hay sacerdote galo, ni sacerdote romano, que nos quiten la complacencia y el gozo de tener al muérdago y al acebo por compañía esta navidad. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

La ventana Indiscreta


Desde su ventana indiscreta tecnológica divisaba a diario todo lo que ocurría en su barrio. Cada día más grande. Los vecinos iban y venían sin parar.
La casa de su izquierda era de tres pisos con dos viviendas por planta. Desde una familia con tres niños ya terciaditos a un despacho profesional de abogados, aunque aún no estaba seguro de ello. Tendría que estar más atento a los me gusta que ponían. Algo raro, dos mujeres con el mismo criterio en Facebook no era normal.
En el edificio de enfrente, en su local de abajo, un restaurante de tronío con un chef loco por la comida innovadora de excelente calidad y una segunda pasión por las últimas tecnologías de la comunicación.
La vecina del primero, separada y con ganas de encontrar una pareja que la mimara, había soledad en sus escritos y en las fotos con mensaje que colocaba.
Dos funcionarios, pareja ellos. Que con trabajos dispares en sus horarios utilizaban la misma ventana para cotillear las vidas de su barrio. Uno de noches y la otra de día. Pensaba alguna vez que pobre ventana, tanto trabajo sin dejarla enfriar. Ardería por calentura total.
La segunda, una madre separaba con más problemas económicos que reales en su cabeza y tiempo suficiente para hacer y deshacer líos y entuertos.
La última vivienda un parado frustrado en el romanticismo que solo provocaba en las ventanas necesitadas ansias de libertad pero que con el tiempo que tenia no inventaba, pero copiaba lo de otros con la maestría de los chinos. Era el medio rey del barrio.
Algún soltero de oro circulaba por las aceras pavoneando sus encantos materiales de fotos y pinceles, buscando créditos y reconocimientos de todas aquellas que faltas de ilusiones propias querían vivir de sueños de El Principito.
La casa de la derecha habitada por el matrimonio de toda la vida y que no llevaban vida. De hijos libres de responsabilidades cada uno a lo suyo, sin más que buscar sus anhelos por debajo de las camas. Y en la ventana de películas y de amores de otras tierras.
Y claro cuando todo se mira y todo se enseña al final se sabe a qué hora entra y sale del sueño de la vida. Y los me gusta y no me gusta que le pongas me gusta a lo que yo le he puesto me gusta, solo lleva a que los me gusta, sean las discordias más graves del barrio virtual. Las ventanas indiscretas echan humo, salen rayos, encienden fuegos fatuos, rompen comunidades y crean enemigos viscerales por los malditos me gusta, sin ser me gusta.
Cotilleo la vida de todos. Veo las guerras fratricidas, no son hermanos de sangre, pero eran hermanos de amistad, y el me gusta maldito ha cambiado mi barrio de caña, tapa y tertulia por la ventana indiscreta tecnológica que espía a qué hora me enamoro del pavo real, en qué momento el culo del actor sale en la tele, cuando vuelvo de negociar la hora de recogida de la nieta del hijo separado, de la cantidad de monedas que me quedan en el monedero o de la comida diaria que como en casa.

Esa ventana indiscreta tecnológica que rompe la vida de mi barrio con me gusta, ya no me gusta

lunes, 2 de diciembre de 2013

Crueldad Infantil


Entiendo que los locos bajitos son crueles hasta extremos odiosos. Produciendo en muchos casos, más de los deseables, consecuencias irreversibles. Y llego a pensar en el suicidio. Estudios sesudos de psiquiatras, pedagogos infantiles, y técnicos en la materia, ni saben dar con la fórmula o no hay manera de poder reconducir la mente de los jóvenes de esas edades, en algunos casos con tres años ya actúan con crueldad extrema. Si la hubieran encontrado, estoy convencido que disminuiría a casos puntuales.

Algunos educadores o padres, quizá no pocos, tienen una idea de reconducir las actitudes de los hijos a que vivan en su carnes, las misma crueldades que les aplican a sus amigos o amigas. Haciéndoles pasar por las mismas humillaciones, riéndose de ellos. Provocando la vergüenza en sus propios amigos interviniendo en sus redes sociales. Obligándoles a vestir con las ropas más ridículas de las que ellos mismos critican. Hay casos de imponerles a llevar aquel famoso letrero de nuestros profes: "soy burro". No sé si en aquellos casos valía el escarmiento, pero sí recuerdo que la crueldad que yo viví en aquellos años no llegaba a los casos de ahora. De un acoso mortal. En cambio si tengo la sensación contraria.

Nunca sabremos, a mí nadie me lo ha demostrado, que aquella humillación educativa de los educadores, y hasta los padres, fuera negativa o dañina. Humillar por humillar no me gusta. Nunca lo haré. Pero las formas de educar pueden tener caminos extraños que nos llevan a un buen fin. Como tampoco entiendo el castigo o la humillación del tortazo. Pero aseguró que una torta a tiempo es a veces mejor que cualquier desprecio humillante.


Y ante todo educar con el mayor cariño y amor posible. Padres y educadores. Nos verán como lo que somos. Alguien que enseña la vida. A vivir. Y a valerse por una misma 

domingo, 1 de diciembre de 2013

Discurso presentación Libro COSAS DE MI CABEZA


He intentado oír vuestros silencios, escuchar vuestras palabras en los comentarios, sentir vuestras emociones en los chat privados.
He aprendido a observar un artículo de forma distinta, a resolver los dilemas de mi mente.
Os habéis hecho protagonistas de cualquiera de los relatos de forma exclusiva.
Y donde están escritos?, en cualquier sitio y momento, donde la ilusión afloraba a mis dedos para escribirla. Con el móvil, la BlackBerry se ha hecho con la dura tarea de la pluma de Cervantes, como cambian las cosas.
Andando, en la cama, en una cafetería, en varias. Una tarde de gintonic, un disgusto de la tele, una noticia que nunca quise sentir.
Una llamada desgarrada de auxilio, un recuerdo de la niñez, una vivencia de tu juventud, el saludo de una fiesta. El cambio del tiempo, el cambio de humor, el cambio de amor, te quedas sin amor. Hoy ya tengo amor.
Una soledad no querida, un roca de apoyo, una camino lleno de líneas y semillas.
Cualquier cosa me ha servido para trasmitir mis locuras. He hecho que un taburete hable y que un libro sienta tristeza. Que una nota musical le aplauda a su público o que un tapón sirva para hacer un segundo feliz a una amiga.
Cómo dice Paco, todos tenemos cosas en la cabeza y yo he cometido la osadía de juntar esas locuras en sílabas.
No es una autobiografía pero si una biografía de todos. Os he retratado desde dentro, desde esa parte que no se revela  en el papel fotográfico pero si en el folio en blanco.
Las tecnologías de los blog, de la informática nos puede, nos convence, nos arrastra y nos engancha. Ahora tenéis lo que Gutenberg buscó, la Biblia en papel. Ehhh. Que esto ni es la biblia ni Paco Gutenberg. Pero si que nos gusta volver al papel alguna vez.
Habéis leído casi todos, todos los relatos. Y aún así estáis aquí para llevaros el libro.
Lo mío es devoción por que sigan saliendo estas locuras. Pero lo vuestro es de admirar más. O sois unos lectores empedernidos o de verdad es que estáis aquí para ayudarme a seguir escribiendo más cosas.
No puedo agradeceros bastante todo. Solo con intentar haceros más protagonistas de los siguientes relatos. Y os aseguro que ya hay muchos más escritos.
Y ahora me gustaría leeros una cosa escrita hace mucho pero que viene al pelo en este acto. Pero como a mí lo de leer ya lo estáis viendo el desastre, quisiera una valiente que lo hiciera por mí. Os lo merecéis y además también es un pequeño homenaje a quien se atrevió al desafío que le lancé de que escribiera el prólogo.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Despertador


Ya suena el despertador. Lo apago y sé que aún me quedan diez minutos más de sueño. Que gusto. Un ratito más en la cama.

A veces no sé si es la cama, o dormir más lo que más me gusta. Dormir esos diez minutos robados al día es un placer. Pero creo que es más un sentimiento que una necesidad. Ese sueño cuando lo consigo no me lleva a un descanso mayor sino a una sensación de bienestar en la cama. De hecho, si no fuera porque desconfío por completo de mi misma y me apoyo en los tres despertadores que me rodean, estoy convencida que sufriría de esos minutos extras. Y aún así no es un descanso relajante. Es más darle un engaño a nuestra mente. Está demostrado que ese sueño extra es el de la basura. Porque no descansa más nuestro cuerpo. Es mejor poco e intenso diario que mucho y a destiempo. No por dormir un fin de semana completo recuperaremos el cansancio de la semana. Un ama de casa, y aquí también meto a los amos de casa, deberíamos entender que necesitamos recuperar con el sueño, el cansancio diario que acumulamos.  No menos de seis horas de sueño placentero.

Ningún trabajo en el mundo tiene el horario de una ama de casa. Salvo ese cortísimo rato en el que nuestros ojos se cierran para ni ver más la lavadora o la plancha, todas las horas restantes son de una intensa actividad. Primera actividad la económica. Un consejo de ministros de economía en la cumbre para distribuir el presupuesto del país llamado mi casa. Todo el departamento de abastecimientos e intendencia para abastecer los almacenes de alimentos y utillajes. Sin poder contratar los servicios de catering de un tres estrellas Michelin necesitamos darles de comer a los más exigentes comensales. Un experto premio Nobel de medicina estaría encantado que yo fuera su ayudante. Ya sabemos de medicina y medicamentos un rato. Y no cuento de aquellos sesudos catedráticos de universidad con sus clases magistrales, nosotras tenemos que entender más cosas que las que sabe el Doctor Google. Y de cariño y amor? Quien nos gana? Los altos sastres de la costura no sé si entienden de remiendos y zurcidos.


Y ahora después de escribir esto, merecemos esos diez minutos más sin despertador? 

viernes, 29 de noviembre de 2013

Siete Notas, Veintiocho Letras


Son siete las notas musicales. Do, re, mi, da, sol, la, si. 

Cuantas sensaciones pueden crear en un corazón las infinitas combinaciones, decir que la música solo es una variedad de notas es una locura. 

Dando vueltas a estas cosas de la música, encuentro una curiosidad aun más sorprendente. veintiocho letras de un abecedario, combinadas, metidas en un saco y tiradas al azar sobre un folio en blanco, no sólo pueden crear una ilusión, un cuento, un relato que nos lleve a mundos sin fronteras. Puede crear composiciones tan mágicas como un libro. Y sin más. A enciclopedias sesudas donde el saber del mundo nos ayudará con la vida. 

Pero aun hay más. Si nos paramos un poco, vemos que esas 28 letras, símbolos, ayudan a crear una lengua que distingue una cultura. La española por ejemplo. Pero si aun seguimos combinando esas mismas letras y volvemos a soltarlas sobre un folio en blanco, aquel escrito, que tu y yo podemos leer con toda facilidad, nos damos cuenta que aun diciendo lo mismo no somos capaces de comprenderlo. Es tan sencillo como que las mismas letras, el mismo abecedario, puede crear una cultura completamente distinta. Unas historias tan dispares como aquella impresionante enciclopedia pero con otra lengua. Ahora ya no es la española. La hemos combinado de tal forma en ese cedazo, que al caer en el folio hemos leído el mismo texto pero en la lengua alemana. 

Sí. Es de Perogrullo, pero veintiocho letras o veintisiete, según las lenguas, las mismas con las que hemos iniciado nuestra vida, ahora no sólo no estamos en nuestra casa si no que hemos cambiado de país, de lengua y de cultura. 

Y no sería mas fácil, que ese montón de letras fueran tan universales como las sencillas siete notas de la música que si que unen a todos los mundos, a todas las culturas y a todas las lenguas?