sábado, 30 de noviembre de 2013

Despertador


Ya suena el despertador. Lo apago y sé que aún me quedan diez minutos más de sueño. Que gusto. Un ratito más en la cama.

A veces no sé si es la cama, o dormir más lo que más me gusta. Dormir esos diez minutos robados al día es un placer. Pero creo que es más un sentimiento que una necesidad. Ese sueño cuando lo consigo no me lleva a un descanso mayor sino a una sensación de bienestar en la cama. De hecho, si no fuera porque desconfío por completo de mi misma y me apoyo en los tres despertadores que me rodean, estoy convencida que sufriría de esos minutos extras. Y aún así no es un descanso relajante. Es más darle un engaño a nuestra mente. Está demostrado que ese sueño extra es el de la basura. Porque no descansa más nuestro cuerpo. Es mejor poco e intenso diario que mucho y a destiempo. No por dormir un fin de semana completo recuperaremos el cansancio de la semana. Un ama de casa, y aquí también meto a los amos de casa, deberíamos entender que necesitamos recuperar con el sueño, el cansancio diario que acumulamos.  No menos de seis horas de sueño placentero.

Ningún trabajo en el mundo tiene el horario de una ama de casa. Salvo ese cortísimo rato en el que nuestros ojos se cierran para ni ver más la lavadora o la plancha, todas las horas restantes son de una intensa actividad. Primera actividad la económica. Un consejo de ministros de economía en la cumbre para distribuir el presupuesto del país llamado mi casa. Todo el departamento de abastecimientos e intendencia para abastecer los almacenes de alimentos y utillajes. Sin poder contratar los servicios de catering de un tres estrellas Michelin necesitamos darles de comer a los más exigentes comensales. Un experto premio Nobel de medicina estaría encantado que yo fuera su ayudante. Ya sabemos de medicina y medicamentos un rato. Y no cuento de aquellos sesudos catedráticos de universidad con sus clases magistrales, nosotras tenemos que entender más cosas que las que sabe el Doctor Google. Y de cariño y amor? Quien nos gana? Los altos sastres de la costura no sé si entienden de remiendos y zurcidos.


Y ahora después de escribir esto, merecemos esos diez minutos más sin despertador?