martes, 12 de noviembre de 2013

Vacio



Que vacío te queda cuando termina una relación de tantos años. Ves que todo el amor que diste y te dieron se va apagando lentamente. Y casi sin darte cuenta se fué por completo.

Ese final es aún más duro unos días después cuando la monotonía que tenias en ese final se convierte en un nada. En el vacío más rotundo que en el amor pueda no existir.

No eres capaz ni de llenarlo de recuerdos vivos. La tristeza al principio, la desilusión después, la amargura se anuda a tu garganta y las lágrimas infinitas de tu corazón ni quieren salir.

Ese vacío que no se llena con nada, la melancolía es tu vestido. Y la nostalgia es tu maquillaje. Nadie es ahora importante. No era importante para ti. Estas tan sola que no te sientes. Te pellizcas y no hay daño. Ni siquiera sientes tus dedos. Es tal el vacío que solo la nada existe. Las horas son años. El espejo te enseña una imagen distinta de la tuya. No te reconoces en la almohada.

Desconocida, rara hasta que un día algo cae en tu alma, una canción, un libro, un poema, una revista, una frase escuchada que antes ni oías. Un amigo te hace caso, un escaparate te hace fijar tu mirada. Y refleja tu cara. La que antes no veías. Ese día te das cuenta que hay sol. Que las canciones existen. Que los amigos están y que tu corazón vuelve a sonar en tus oídos.


Se acabó el vacío.