lunes, 31 de octubre de 2016

Ay luna



Ay luna
Que anoche te vi entre nubes,
Que lucías de blanco puro.
Me contabas tus sueños
Y yo me hacía ilusiones,
Ay luna
Que esta mañana seguías creciendo
Y de entre los arboles desaprecias.
Los sueños de anoche 
Son las verdades de hoy.
Ay luna
Quédate a mi lado

Ay luna no te vayas nunca

jueves, 20 de octubre de 2016

PUEDE O NO

Jueves, 20 de octubre de 2016

Hay una palabra en la RAE que nos da miedo de verdad, pánico diría yo. Es una palabra que, al oírla, ya que muchos, muchísimos de nosotros, somos incapaces de pronunciarla, la asociamos a desastre total, muerte.
Intentamos decirla, hacemos campañas de todo tipo para concienciarnos, redes sociales, boca a boca, con la familia, con los amigos. Pero nada. Fotos en blanco y negro, Lazos rosas. Turbantes rosas, mariposas por doquier, pero nada.
La conversación en la consulta de un médico:
-Mire usted, le hemos encontrado un tumor, una enfermedad, que va a ser dolorosa y de larga duración.
- Doctor, ¿me está diciendo que tengo Cáncer?
Ésta simple conversación nos hace ver las distintas formas de comunicar esta enfermedad. Y digo distintas porque si cambiamos los papeles veremos como el Doctor puede trasmitir este diagnóstico de otra forma, totalmente sencilla, directa, amable. La forma y el modo donde se dé la noticia es tan importante como la propia enfermedad.
En la consulta, en el ambiente adecuado, sin que nada ni nadie moleste el momento, mirando a la cara, a los ojos, con serenidad y firmeza. Manejando muy adecuadamente las emociones que va a producir esa frase definitiva.
El paciente puede o no ser receptivo, puede o no, querer saberla, puedo o no, oír la “maldita” palabra Cáncer.
No solo el doctor debe ser doctor en su especialidad, el mejor, que, seguro que lo será, debe ser el mejor en saber trasmitir este diagnóstico. No todos estamos preparados, en la vida, para soportar las vicisitudes que no llegan. No todo queremos escuchar lo que nunca sabremos pronunciar.
El Cáncer es una palabra maldita, está claro, pero es solo el nombre de una enfermedad que se cura, que tiene solución. Pero al igual que el dolor hay quien es capaz de soportarlo mejor, y otros nunca, hay que saber entender las dos opciones.
Hemos contribuido, y me meto yo, a aquella famosa campaña de “No lo llames una larga y penosa enfermedad, llámalo cáncer” para darle carácter de normalidad. Personajes muy famosos, de todos los ámbitos contribuyeron a ello.
Hay muchos, muchísimos pacientes que quieren saber de qué se trata, pero otros, quizá los menos, que no quieren saber nada de nada. Qué los curen y nada más.
Escuché una frase muy clara para este caso: “una rosa es una rosa, de colores, pero una rosa, por muchas espinas que tenga”.
El médico va a hacer su labor de curar, pero la verdadera curación, como dice mi buena amiga: “Está en la cabeza del enfermo y el entorno que tenga. El paciente de Cáncer debe ser consciente de lo que tiene, aunque no quiera saber más, debe contribuir a su curación”.
"El Cáncer de mama, que hoy es su día, se cura en el 85% de los casos, y en el 99% si es coge a tiempo, (Prevención)".

domingo, 16 de octubre de 2016

BURKA NO

Domingo, 16 de octubre de 2016

Imaginamos una conversación de Santa Teresa de Jesús con Diego Velázquez. Uno frente al otro. Vamos a describirlos. Ella, toda rodeada de ese halo de santidad y seguridad. Su hábito impoluto, blanco pureza, capa teresiana, velo ajustadísimo, solo el entrecejo, nariz y boca, barbilla oculta, no hay frente que medir. Él con su hombría por lo alto. Su gola almidonada de un palmo de alta, calzas ajustadísimas que remarcan su humanidad. Capa sin el recorte del embozo, Esquilache tardó en nacer un siglo todavía. Sé que las fechas son imposibles, pero ustedes se avendrán conmigo que la imagen está relatada.

¿Cuál sería nuestra sensación en la actualidad? Respecto a la tradición, burla, indiferencia, fuera de lugar. ¿Opinaríamos que no hay derecho a qué una monja vaya vestida así? ¿Qué sería un machismo total? Y de él. ¿Su forma provocadora enardecería a las más recalcitrantes feministas?

Recordemos a Esquilache cien años después. No se podía ir embozado, no se veía la faz de la gente y podían ser causa de peligros insospechados. Recortó las capas y barrió el embozo. Ahora se veían los ojos.

El Burka, el Niqab, hijab, el velo, el pañuelo. Todo es una costumbre por una constante práctica. La túnica árabe, el pañuelo judío (El Talit), palestino (La kufiyya), el turbante bengalí (pagṛī o sāfā ). La babucha, o la falda escocesa.

¿Dónde hemos llegado? A prohibir lo que a nosotros no nos gusta. O a no estar de acuerdo con otras costumbres o a usanzas. Las imposiciones internas de hábitos, son las que hay que reformar, cambiar, actualizar.

Y me explico dando mi opinión. Yo no consiento ver a una mujer tapada por completo su cara, no solo por lo que representa de humillación y sometimiento de la mujer al hombre y a una religión que la convierte en un cero a la izquierda, sino también porque, en aras a la seguridad, no se puede permitir que una persona vaya tan tapada que no pueda ser identificada, en consecuencia, no se debería permitir su uso en lugares públicos.

Cada uno debe vestir y adornarse como le dé la gana. Si yo reivindico mi derecho a llevar una minifalda o un sombrero, ellas pueden hacerlo a llevar su velo sin ser señaladas por el dedo de los otros. Igual con la polémica del burkini de este verano, si yo defiendo que en la playa cada uno puede ir como quiera, desnudo o embutido en un traje de neopreno, ¿por qué hay que obligarlas a quitarse el burkini? Lo que quiero para mí también lo quiero para los que vienen de fuera.

Y como me dice mi buena amiga: “Además de todo esto, que no se nos olvide que en España rige el principio de libertad religiosa...”

Pero nunca voy a sentir aversión por tener a mi lado a un escoces con falda o a una musulmana con su hijab, si, ambos, son conscientes de que van a gusto con ellos mismos.
No puedo prohibir nada, no debo prohibir nada. Prohibido prohibir. Pero no estoy por la labor de ver una mujer a la que no le veo los ojos. Por ahí no paso. No es digno de nada. Y quien lo imponga menos.

Al igual que hay tradiciones en culturas en las que todo el mundo, menos ellos, claro, estamos en contra (2003): ablación de órganos sexuales, corte de pechos, pues en el mismo nivel pongo al burka.

En mi país entran todos, y todos debemos acostumbrarnos a lo que tenemos. Pero no me vale la imposición por la imposición. O todos o ninguno. Yo no voy a ir a una Mezquita y no respetar sus costumbres. Al igual que en España se respetan las de aquí.


domingo, 9 de octubre de 2016

NUNCA ES NUNCA


Domingo, 9 de octubre de 2016

La indignación por las noticias continuadas y ampliadas, sobre la violación de una chica en las fiestas de San Fermín, es cada vez mayor. Los detalles que se van descubriendo a cuenta gotas son cada vez más escabrosos.

El último descubierto por el juez que lleva el caso, es de otro suceso acaecido anteriormente al mes de julio en Córdoba.

Una chica, drogada, forzada, sola y sin consentimiento, fue usada, ultrajada, violada, maltratada, pegada, abandonada y no sé cuántos más participios podría poner, por cuatro de aquellos “machotes” de San Fermín.

Están en la cárcel, solo faltaba que estuvieran en su casa esperando el juicio, el juez sigue buscando más datos, pruebas de ese y otros delitos. Parece, que no solo el hecho de cometerlos era suficiente, había que hacerlos públicos para seguir demostrando su hombría, lo machos que eran, lo fuertes y mandones, los grandes héroes de la vida.

No sé qué pena debe imponer la ley en este caso. No sé qué consecuencias tendrán en sus vidas. La verdad es que me importa un bledo.

Lo único que me importa es que nunca más vuelva a ocurrir, y NUNCA ES NUNCA.

El machismo, es algo que debería erradicarse totalmente en la educación de base de la humanidad.

La sociedad tiene que cambiar mucho tanto por parte de los hombres como de las mujeres, porque hasta los que no somos machistas, tenemos algún deje. Y hasta las que son feministas consienten pequeñas cosas que no deberían.

Y, por otro lado, para mí, el machismo es un mal endémico de la sociedad. El feminismo no lo es. Es solo una contra reacción ideológica que por desgracia no tiene ninguna trascendencia social.

Cualquier tipo de presión, manipulación, imposición de un sexo sobre el otro es algo que no entiendo.

En el ordeno y mando como método no me vale ni en el ejército.

Y para terminar una frase lapidaria de mi buena amiga: “Para mí solo hay un tipo de consentimiento y es decir Sí. Si yo no digo SI, estoy diciendo no”.


sábado, 1 de octubre de 2016

NO SOY POLÍTICO NI FALTA QUE ME HACE


Sábado, 1 de octubre de 2016
No soy político ni falta que me hace serlo. No va con mi carácter y mi forma de ser. Eso no quiere decir que la política no me importe. Que sí, sí me importa y mucho. Pero entiendo la política como una profesión pasajera dentro del contexto de la vida laboral. Creo que los políticos deben ser profesionales de la política por vocación hacia el servicio a los demás. No a todos nos gusta ser yunques o ser martillos, y por eso no voy a trabajar en algo que no me gusta si no es por necesidad.

A la política no se viene por necesidad sino por vocación de servicio y con un carácter de alta profesionalidad. No para estar, medrar o simplemente aparentar.

Las decisiones que últimamente están tomado los políticos, solo están haciendo que los votantes, en general, no los seguros votantes de cada partido, estén más despistados, más desorientados, más hartos de la política que nunca. Están consiguiendo que nos hastiemos de su presencia. De la falta de orden lógico para los que están ahí.

Cada partido tiene un porcentaje fijo de votantes, que pase lo que pase, exista corrupción del más alto calado, llámese Gürtel, ERE, Filesa o Matesa, siempre votarán a sus partidos. Hay un porcentaje muy alto, más del 30 %, que va cambiando en función de unas promesas que unos y otros dicen que van a cumplir. Y así votan en cada una de las elecciones que ocurran.

Pero hay una parte más o menos importante que al final no vota, no quiere votar a ninguno de los partidos por el desmadre que están viendo en cada uno de los partidos. Los egoísmos por el puesto, por el inmenso poder que todo líder cree que tiene y que es capaz de creerse el rey del mambo, sin escuchar lo que realmente está diciendo el pueblo.

Nos llevan a otras elecciones, nos manipulan los asesores políticos, los tertulianos de todas las televisiones y radios, se les nota de que raíz proviene cada uno y nos quieren convencer de algo que todos sabemos que es un engaño.

La inquina extrema entre algunos candidatos hace que sea imposible un dialogo lógico que todo el mundo quiere. Y nos llevan, sin remedio a una nueva crisis económica y social como la ya vivida.

El esfuerzo de todo se lo cargan unos pocos, demasiado para tampoco.

No soy político ni falta que me hace serlo.