lunes, 19 de septiembre de 2016

Me rebelo ante tanta necedad

Lunes, 19 de septiembre de 2016 

Ayer en las noticias de todos los informativos de televisión dieron el suceso del soldado ruso ajusticiado por Daesh.
Hasta ahí la noticia escrita. La noticia completa es el video donde el asesino obliga al ajusticiado que declare una serie de argumentos a favor de Daesh, que deponga las armas el resto del mundo y que libere a los rehenes. El soldado valiente en extremo, dice todo lo contrario, apoyando a sus compañeros a seguir en el camino para que Daesh desaparezca, lo asesinan sin más. Sangrienta la historia. Pero aún hay mucho más, este video no lo quisieron colgar los terroristas en las redes completo. Solo utilizaron la parte del execrable crimen, omitiendo deliberadamente el resto de las conversaciones. Este video se ha encontrado ahora, en Alepo, tras las últimas acciones de guerra contra Daesh, en el móvil con el que se grabó toda la historia, y ahora sale a la luz con toda su crudeza.
Por eso los avispados informadores de las televisiones pongan una cara de circunstancias, nos digan que las imágenes serán muy violentas, nos avisan de su horror para que nos preparemos a ver o no verlas, y nosotros tomamos la correcta decisión de ver la noticia agolpándonos en la pantalla para no perdernos la sangre que nos va a golpear la nariz. No nos pixelan nuestras caras para que no lo podamos ver, no usamos la caja de pañuelos de papel para enjugar nuestras lágrimas, no mandamos a los niños a su habitación para que no vean la crueldad humana, no avisamos a las débiles personas para que no sufran innecesariamente.
Mojigatos es lo que somos, por no decir un taco mayor, que en la corrección de la palabra escrita no se debe. Nos vemos con ojos de ansiedad cualquier noticia de sufrimiento, un niño inmigrante muerto en una playa desierta del sur de España con su imagen pixelada, o los desastres de un terremoto donde nada queda con vida.

Y ahora, calmada nuestra necesidad de información social Gore, ya podemos ver las más crueles películas.
A lo que voy, que me pierdo en cuestiones importantes, pero no esenciales. La noticia debe ser noticia, no abundar en el retorcimiento continuo del morbo innecesario. Hoy en día, y lo podéis comprobar fácilmente contando las noticias positivas y negativas diarias, nos llenan de informaciones, creo que intrascendentes con imágenes innecesarias. Perdón, sí sirven para una cosa, para crear una cultura deshumanizada, baja en el perfil de calidad y libertad. No necesitamos extremar las cosas para darnos cuenta de una realidad. ¿Es necesaria la noticia para crear más audiencia? ¿Es necesario abusar del mal gusto para crear conciencia de unos hechos asépticos? La noticia es la noticia, sin adornos, sin adjetivos y sin interpretaciones innecesarias de personas con una moral, con su moral. Estamos perdiendo el punto objetivo dándonos carnaza para conseguir más números de periódicos, de espectadores, de telespectadores.
Me rebelo ante tanta necedad.


viernes, 9 de septiembre de 2016

Mi vida en tus manos


Viernes, 9 de septiembre de 2016

El otro día leía un excelente artículo de mi buen amigo Víctor sobre la entrada, en estas fechas, de los locos bajitos que diría el cantante, a las aulas. 
Hablaba sobre la necesidad de enseñar a leer a los chavales. Leedlo. Pero me quedó la sensación de que empieza un nuevo calvario para muchas chicas y chicos en esa tribu de escalas que son las aulas. Sé que son los más crueles del mundo, el ensañamiento es total en algunos casos. La desesperación diaria llega hasta la angustia y el desánimo. El miedo atenaza cada uno de los momentos de unión con sus compañeros. Eres bizco, manco, cojo, llena de pecas, tartamudeas, eres serio, tímida, apocada. Pides ayuda a tu hermano para que te acompañe a la puerta. ¿Y luego qué? No hay protección suficiente en cada uno de los centros y aulas. El acoso es brutal, feroz. Es físico, es psíquico, es carnal y emocional. Extremo hasta la vida.  
En algunos casos, y eso es lo peor, el final es la muerte.  
Hay denuncia, hay juicio, hay sentencia: cuatro meses de trabajos a la comunidad para reconducir la conducta. Son menores de edad. 
Y el resto a llorar agarradas, hacer las fotos de unión, las velas de “no te olvidamos”. 
La ley es la que es. Habría que cambiarla, desde luego.  
Siempre nos quedamos en las flores de los árboles, viendo lo bonitas y olorosas que son. Pero nunca nos paramos a pensar la cantidad de agua que ha necesitado el tronco hasta hacerse grande y hermoso.  
Al igual que deberíamos hacer nosotros, todos, regar con mimo y amor, para dar una educación responsable a nuestros hijos. Nosotros somos los encargados de su educación, no los responsables de su conocimiento. En nuestras manos está esa responsabilidad y a los colegios, y sus responsables, la del control de su aprendizaje en el conocimiento del espíritu y su vida. Sí, digo su vida; en las horas del día hay más de un cuarto, casi un tercio de las horas del día que están en sus manos. Responsabilidad en esos momentos.  
Las sentencias son firmes para los culpables. Pero son económicas para los irresponsables. Solo así, unos padres destrozados por el suicidio de su hija, el injusto dolor, y la comprensión momentánea de la sociedad pueden hacer que paguen económicamente, esos irresponsables que pasan desapercibidos en un centro sin escozores, ni remordimientos. 

lunes, 5 de septiembre de 2016

HUEVOS CON VINAGRE



No son extrañas las combinaciones que, a veces, escuchamos en nuestra vida cotidiana como un bocadillo de fideos, o un trozo de pan con Nocilla y chorizo de Cantimpalo, o unas ricas hamburguesas con crema de menta. . Había, en la ETB, un programa de cocina con el afamado cocinero David de Jorge, en el que los telespectadores mandaban combinaciones de sabores y texturas, algunas abominables, y que él preparaba, probaba y decidía como resultaban.

Yo tengo, en mi propia familia, una combinación realmente explosiva.

Os voy a contar la historia.

A mí querido abuelo Aníbal, y no por ello más que mi otro abuelo Ciriaco, le encantaban los huevos fritos bañados en vinagre. Sí, habéis entendido muy bien. Podía comerse un par de huevos fritos, con esa yema amarillita, líquida, con esa película blanca, casi transparente de la clara por encima, y que en todo su alrededor deja su puntilla doradita y crujiente. Con ese trocito de pan rompiendo la yema y chorreando por los lados hasta que tu lengua lo recibe con ansia; y te moja la comisura de tu boca. Digo que, qué me voy por las ramas describiendo el huevo y me entran unas ganas de ir a la cocina que ni os cuento; decía que se los podía comer en un plato hondo y de caldo el vinagre. Vamos que nadaban tranquilamente.

Esta historia totalmente cierta viene a cuento a que, siendo un recuerdo muy fijo en mi memoria, nunca lo conté como tal a mis generaciones descendentes, sí con mi padre sobre todo. Era un personaje mi abuelo, desde luego. Podría contar muchas anécdotas pero serán otro día.

Pero hoy sí quiero contaros una gran curiosidad, siendo el verdadero fin de todo lo contado anteriormente.

Siendo mi hijo muy chiquillo, vamos que no pasaría de los 4 ó 5 años. Un día, sentados a la mesa, su madre había preparado unos huevos fritos, mi comida preferida, y siempre dos, a él le puso uno, al igual que a sus hermanas. Empezamos los cuatro a comer pero él no empezaba como esperando algo. Le pregunté si es que no quería, o no le gustaba, era la primera vez para ellos que los iban a comer. Sin más me dice que sí, que le gustan, sorpresa para mí. ¿Cómo me dice que le gustan si es la primera vez? Pero más sorpresa es cuando va y suelta: “papa me encantan los huevos fritos pero mamá aún no ha traído el vinagre”. La mirada a su madre fue de órdago. Ella no sabía nada de la famosa combinación de mi abuelo. Y menos mi hijo que era imposible que la hubiera escuchado. Traje el vinagre y vi en sus ojos la misma satisfacción que la que veía en los de mi abuelo.

En los genes llevamos marcados muchas más cosas que el color de los ojos, que por cierto, son exactos a los de su bisabuelo.

Hay combinaciones que traspasan la lógica  

domingo, 4 de septiembre de 2016

MANDARLES UNA SEÑAL


Domingo, 4 de septiembre de 2016

La noticia: "Se ha detectado una señal del espacio a 95 años luz". Esta señal, según los científicos, proviene claramente de una civilización inteligente superior.  
Hasta aquí la noticia ya es de por sí impresionante.  

Vamos a hacerla comprensible para los mortales de Murcia. Si es de hace 95 años luz, quiere decir que cuando la enviaron no existían en la Tierra los que ahora la escuchan.

Imaginemos que nos quieren decir algo tan simple como un saludo: "hola", por ejemplo. Les contestamos. No, no podemos. No tenemos la tecnología suficiente. ¿Y ellos? Si pudiéramos contestarles, cuando llegara nuestra contestación: "¿Qué tal estáis?" ¿Estarían los mismos? Si no es así, no creo que los que la entendieran supieran de qué va la cosa. Habrá pasado el doble del tiempo cuando la oyeran. Estaremos más que calvos los unos y los otros.  

Vamos a lo positivo. Si es cierto que esta señal es inteligente, vamos que no la ha hecho el aire al cerrar una puerta, podemos intentar entender qué tecnología se ha empleado. Nos puede servir para entendernos mejor entre nosotros. Mandar señales a los partidos políticos para que no tarden tanto tiempo en ponerse de acuerdo. O mandarles una señal a los de las guerras para que dejen tranquilas las armas, no vaya a ser que la siguiente señal sea una que las desactive para siempre. O mandarle una señal a los profes para que nos enseñen una cultura de verdad, o a los padres para que no dejen la educación de sus hijos en manos ajenas. O mandarles una señal a los jueces para que no tarden tanto en dictar sentencias. O mandarles una señal a los buenos para que sigan siendo mejores. Porque a los malos es tontería, seguirán siendo malos por muchas señales que les enviemos. 

Los científicos, quizá y solo quizá, sean los únicos capaces de utilizar la ciencia en beneficio de la humanidad.