sábado, 20 de julio de 2013

Celos



Ya ni siquiera pienso en tu marido, ya ni siento que estás con otro. Cuando estás conmigo no huelo tu cuello, ni tu cuerpo, ni tu tanga siquiera, podría mirar tu móvil, o tu tablet, pero no lo hago, podría espiar más. Lo hice en un momento. Pero no me sirvió para nada.

Si. Si me sirvió de algo. Para hundirme más en el odio.

Me visto para ti. No te hago preguntas. Aunque me muero de ganas por saber. Sé que desconfías de mí, y hasta de ti. Pero decido callar, y sentir hacia dentro.

Me arañan las garras de todas las gatas de mi estómago. Miénteme ahora y siempre. Dime que tu amor es el único, con eso me sobra. Yo solo me he metido en esta vida. Y ahora me ahoga. Y me ahoga a mi solo. Tu ni siquiera te enteras. Solo disfruto yo de tenerte. Tu ni me tienes. Ni lo sabes que estoy enamorado de ti. Qué vida más sola. Pero aun me compensa. Solo saber que estás. Que me miras. Que me creo que te insinúas. Con eso me basta.

Pero las gatas algún día saldrán destrozando mis entrañas. Y me volverán a esa locura más intensa, a la desolación más dura.

No sé qué será peor.

Mientras, solo mírame a los ojos y hazme creer que el amor existe