lunes, 2 de diciembre de 2013

Crueldad Infantil


Entiendo que los locos bajitos son crueles hasta extremos odiosos. Produciendo en muchos casos, más de los deseables, consecuencias irreversibles. Y llego a pensar en el suicidio. Estudios sesudos de psiquiatras, pedagogos infantiles, y técnicos en la materia, ni saben dar con la fórmula o no hay manera de poder reconducir la mente de los jóvenes de esas edades, en algunos casos con tres años ya actúan con crueldad extrema. Si la hubieran encontrado, estoy convencido que disminuiría a casos puntuales.

Algunos educadores o padres, quizá no pocos, tienen una idea de reconducir las actitudes de los hijos a que vivan en su carnes, las misma crueldades que les aplican a sus amigos o amigas. Haciéndoles pasar por las mismas humillaciones, riéndose de ellos. Provocando la vergüenza en sus propios amigos interviniendo en sus redes sociales. Obligándoles a vestir con las ropas más ridículas de las que ellos mismos critican. Hay casos de imponerles a llevar aquel famoso letrero de nuestros profes: "soy burro". No sé si en aquellos casos valía el escarmiento, pero sí recuerdo que la crueldad que yo viví en aquellos años no llegaba a los casos de ahora. De un acoso mortal. En cambio si tengo la sensación contraria.

Nunca sabremos, a mí nadie me lo ha demostrado, que aquella humillación educativa de los educadores, y hasta los padres, fuera negativa o dañina. Humillar por humillar no me gusta. Nunca lo haré. Pero las formas de educar pueden tener caminos extraños que nos llevan a un buen fin. Como tampoco entiendo el castigo o la humillación del tortazo. Pero aseguró que una torta a tiempo es a veces mejor que cualquier desprecio humillante.


Y ante todo educar con el mayor cariño y amor posible. Padres y educadores. Nos verán como lo que somos. Alguien que enseña la vida. A vivir. Y a valerse por una misma