domingo, 18 de agosto de 2013

Amanecer



En tu mirada esta el albor del día y en tus ojos la luz del amanecer.
Nada espero más que verlo junto a ti cogido de tu mano.
Ver como desaparece la penumbra de la noche para que aparezca toda la luz de tus ojos y que ilumine el día.
Encontrarlo es la única esperanza que sostiene nuestro amor.
Hay una cosa comparable con lo que te acabo de decir.
Pero esa tenemos que encontrarla.
Ser el Ícaro que vuela directo al naranja del sol y no dejar ese color solo hasta que cambie a negro.
Esa puesta de largo de la noche vistiéndose tan despacio cómo merece su belleza, adornados de todos los tonos de amarillos y azules.
Del rosa al aguamarina.
Dejando su calor en nuestras caras lentamente hasta hacernos sentir el verdadero calor de nuestro amor.

Un Ícaro que se acerque tanto como desee y que nunca queme sus alas.