jueves, 31 de julio de 2014

Prólogo Novela Negra

Nace en Estados unidos pero a la velocidad de la muerte se expande por el mundo. La corrupción, el miedo, las atmósferas agobiantes, violencia extrema, injusticias. Los malos no son tan malos como los buenos buenos. Las muertes no son necesariamente el fin de los hechos ni el objetivo principal. Sus tramas y desarrollos son más significativos. Leídas en vocabularios corrientes, donde la prole tiene en común su poco hábito a la lectura, sus demasiadas necesidades de vida, no es de extrañar su fácil lectura en estos inicios. Poco que pensar y mucho que reflejar de sus propias experiencias coetáneas.    Sus protagonistas ni son perfectos ni son personajes de admirar. Son pura decadencia y derrota. La acción es tan trepidante cómo la vida que la protagoniza. Violenta, movida, nada erudita. Ya dije que los buenos no son tan buenos, la línea del bien y el mal en estas novelas se traspasan por ambos lados con demasiada intensidad. Las debilidades humanas están descaradamente descarnadas, lujuria, codicia, odio, rabia, poder. 
Los finales inesperados con absueltos por los pelos debido a ciertas circunstancias del honor de personajes que ni lo describen sus autores. 
Y claro está los cuatro protagonistas son claramente definibles. El policía en todas versiones, guardias, policías, detectives. El malo igualmente en los artículos del código penal. Las víctimas, muertos, muertas, violadas, robadas, ultrajados. Y por último la Justicia. El más alto grado de superioridad en el desarrollo de estas novelas. La que manda y ordena. A quien se sirve y se justifica. La que empapela y deniega. Y muchas veces la más protagonista de las historias. 
Las tramas trepidantes, lenguajes depauperado, dan más importancia al desarrollo de la acción que al crimen, describiendo la oscura sociedad donde conviven. El sarcasmo, la ironía, las dotes de deducción nada ortodoxas. 
La ética, en todos los casos, está a la orden del día. Unas veces desde dentro y las más desde fuera. 
Robos con violencia, asesinatos por venganza, secuestros por dinero, homicidio por venganza, el poder que más corrompe. 
No voy hacer un estudio sociológico de estos personajes, pero está claro que están cortados por un patrón de bajo nivel cultural y por eso dejan las suficientes herramientas para que los buenos lleguen casi siempre al término de sus indeseables hazañas. La cultura, el conocimiento, los estudios y las más veces la experiencia son las claves de este tipo novela. 
Los métodos que se usan para descubrir al malo son muchas veces deducciones maquiavélicas, y otras de una de una pulcritud exasperante. Hay acciones que se desarrollan por parte de los protagonistas, ya sean de cada uno de los tipos que hemos descrito, sin moverse de su lugar, sin estar en el sitio del delito, sin necesidad de más pruebas que sus propias deducciones, llegan a conseguir resolver los casos con asombrados resultados. 
El suspense en estas novelas, sin ser vital en su desarrollo, marca un ritmo siempre constante. Te hace seguir leyendo esperando los desenlaces que tu propia cabeza va imaginando, adelantándose, muchas veces a la pura realidad de la novela, y con cambios, decepciones y en otras aciertos. 
Parece que estamos destacando las más negras miserias humanas que todos llevamos dentro. Pero que muchas veces desbordamos nuestro mínimo nivel de estabilidad y sale la mugre a pasear por doquier. 
Ese pecado original que todos portamos solo nos carga el mal sobre el bien en casos contamos, dejando a nuestra libertad actuar de un modo u otro.  
Todo esto y mucho más podremos leer en este maravilloso libro al que muchos le hemos dedicado nuestro esfuerzo de unir historias de la vida y llevarlas al papel con tramas negras. Algunas muy negras.