miércoles, 11 de junio de 2014

Una Pizza


La caja cuadrada solo es el envoltorio de un círculo perfecto que triangula un centro perfecto con las piernas y brazos. Somos el ombligo del mundo porque lo dijo y lo demostró Leonardo da Vinci.
La caja de la pizza cuadrada encierra el círculo perfecto de la comida. Lo más importante de su interior. Pero como siempre, comerte todo de golpe sienta mal. Por eso el ombligo, ese punto a veces sensual, a veces sexual, se convierte en el vértice de la delicadeza de saborear esas pequeñeces triangulares con el deleite de unas fresas en los labios recogidas del centro del cuerpo. Y aún quedan más geometrías en estas cosas, trazamos líneas rectas que nos hacen saborear nuestra lengua mientras las describimos. Deseando que rápidamente formen parte de un todo en tres dimensiones. No olvidemos que el cuadrado, encuadra un círculo en el que figura el cuerpo desnudo del pecado de la comida.
No sabríamos por donde cortar las líneas que delimitan los triángulos del cuerpo. Si del ombligo hacia abajo, si del ombligo hacia arriba.....
Comeríamos de cualquier sitio pero su sabor aunque el mismo, no presidiría el mismo efecto en nuestras excitadas neuronas. La cuadratura del círculo empieza por el número pi. ¿Y ese donde se encuentra? ¿En el cuadrado, el círculo, en el vértice o en nuestra capacidad de sensualidad?
En todo caso la distancia siempre es la misma desde un punto cualquiera, pero si fuéramos capaces de comerla con tu pareja, sin manos y a la vez, veríamos como el punto medio no es exactamente el centro. 
Sino el más cercano a nuestra pasión