viernes, 25 de abril de 2014

Maleta Llena



Abriste la maleta a regañadientes, fuiste metiendo tus cosas. Cajones abiertos, lejas vacías, percheros desangelados. La maleta no se llenaba, por más que mirabas en los rincones, detrás de las puertas, en el aseo y la cocina. Nada más había que meter.
Una maleta llena de cosas vacías. Al levantar la cabeza y mirar en el espejo, solo viste la imagen de tu vida. La maleta estaba llena de tu vida.
Que pocas cosas necesitaste para construir tu felicidad. Nada material te era necesario para cambiar de sitio y continuar con la inmensa felicidad en la que poco a poco dabas sentido a tu existencia. Llenaste el vacío de ayer con el afecto de tu mano. Colmaste el corazón con la alegría de tus ojos. Amaste hasta llenar la existencia de todos los que llegaban a ti.
Y si tus lágrimas salían sólo eran para llenar el río de vida. Tus besos no se iban con la fuerza del viento, quedaban prendidos en las mejillas de tus amigos. Olores de hogar rezumaban por tus poros. Crujir de madera antigua, de pasos de siempre. Llenabas. No había ausencias. Todo colmaba. Tu piel era tu ajuar.

Tu maleta estaba llena de ti