sábado, 28 de marzo de 2015

Pastilla


­— ¿Porqué eres roja?
— ¿Y tú azul?
—Pues no lo sé con seguridad, debe ser para diferenciar el principio activo.
— ¿Y eso que es?
—Dicen que es lo que hace que se cure la enfermedad.
—Pues yo es visto a muchas y de muchos colores. Se ve que hay muchas enfermedades entonces.
.....
—Carmen ya me has cambiado las pastillas. Estas no son.
—Que si Ricardo, que son estas. Las han cambiado, ahora son de otro color y más grandes.
—Tú lo que quieres es matarme, me estás engañando.
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—Así es imposible tomarse una pastilla. Hay que morderla y hacerla más pequeña. Me atraganto.
—Tómatelas con mucha agua, que luego se te quedan por ahí y toses. Ah y de una en una.
—Yo todas de golpe y un buchito de agua.
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¿Cuántas veces hemos oído estas conversaciones? Muchas. Demasiadas quizá. Es solo una prueba de la gran variedad de presentaciones que existen, en tamaño, forma y colores. Y no se queda ahí la cosa, ya que cada cierto tiempo hay alguna mejora, una nueva técnica o simplemente, una nueva fórmula de venta. Y vuelta a cambiar el producto.

Y vuelta a tener y escuchar la misma conversación.