viernes, 15 de mayo de 2015

Cristina



Ayer tarde estuve con mi médica más de dos horas en su consulta. Trabajo perfecto.
Al salir paseando con tranquilidad, iba meditando acerca de todo lo que me había hecho. Y la verdad, de medicina mucho, claro, pero también vi muchas más profesiones, a cada cual más importante.
Arquitecta, hizo un proyecto de reconstrucción importante. Ingeniera, utilizaba unas herramientas de altísima precisión que necesitaban de esos conocimientos. Oficial de primera en la construcción, una argamasa para unir los distintos materiales que utilizaba. Escultora, modeló a la perfección aquella obra de arte, con el resultado deseado. Modista de alta costura, sus puntadas certeras y precisas, remataron aquel diseño de ensueño. Mejor terapeuta, dejando que sus palabras y manos relajaran por completo mi mente.
Su voz melodiosa y aterciopelada solo hacía relajar el momento de tensión cómo si del concierto de mi cantante favorito fuera.
Mis pasos eran lentos y cadenciosos. Me llevaban a sentir un estado anormal después de una anestesia de dos horas, extraer una muela, quitar un puente, y coser su emplazamiento. 

Bien, muy bien Cristina por ser mi mejor odontóloga. Gracias