sábado, 17 de mayo de 2014

Nosotros



Me desperté diciéndote te quiero. Te di dos besos en tu cuello. Susurré un amor mío en tu oreja. Te arrebujaste contra mí buscando el calor de mi pecho. No querías abrir los ojos, ni sentir el olor de la luz. Detener tu sueño en ese punto donde nosotros somos nosotros.
El segundo siguiente el nosotros desapareció. No estabas ya. El susurro se convirtió en grito, el calor en hielo y mi pecho en dolor. La soledad era la compañía y la espera desesperanza. ¿Volver?
¿Volver, regresar, reanudar lo dejado a medias? Solo esos segundos siguientes lo saben. Si se cuentan y llegan todo volverá a ser nosotros. Si se cuentan y nunca llegan, al final el nosotros solo se convertirá en solo yo.
Que malo es el tiempo que no ayuda a tenernos, mientras solo soy yo. Y qué bueno es el tiempo cuando llega a ser nosotros.
Cuento los segundos hasta la cifra final en el que nosotros nos digamos te quiero de nuevo.