jueves, 6 de febrero de 2014

Y yo qué sé!!!


En la vida hay momentos de decir basta. El seco momento que pasa tu garganta al no tener una solución, no puede hacerte seguir en una huida hacia delante. Basta de escapar, basta de hacer lo imposible por conseguir lo imposible. No harás más cosas mejor por esforzarte más en hacerlas. Basta. Para. Serénate. Siente tu energía como se diluye en esfuerzos infructuosos. Percibe como tu ahínco se vuelve infructuoso. Degenera en desesperación tu esfuerzo. No sigas, detente. Recapacita. Date un alto y frena.
¿Ya? Ahora con esa calma del sosiego, con ese tiempo transcurrido, con la distancia que te permite ver con claridad el bosque lleno de árboles. Cuenta uno a uno los pasos que anduviste. Sí. Uno a uno. Cada cosa que fuiste moviendo, cada esfuerzo donde salía una gota de tu energía. Mira esos logros a medias que no sirvieron para el fin que tu buscabas. Ni has mejorado ni has conseguidos tus metas.
Recapacita en esa serenidad. Observa tus errores. Compáralos con otros en los que el fin si fuera satisfactorio. Siente como llega de nuevo tu fuerza, tu energía, tu poder. Sí. Ahora ves con más claridad tu nuevo camino, sabes cómo canalizar tu trabajo diario para el buen fin. Que los resultados sean los esperados. Ahora es cuando el esfuerzo es menor, consigues antes y mejor las cosas que buscabas. No estás solo. Mira, ve, observa, presta atención a esas señales. Hay gente en tu camino que re da fuerza, que te trasmite energía buena. Síguela. Ahora no dudes. Ahora sí. Ahora puedes. Avanza, corre, no te detengas, con menos harás más. Mucho más. Y serás consciente de tu ambición.

Ahora si eres un ganador de la vida. De tu vida. Estas satisfecho. Ahora eres feliz.