miércoles, 25 de enero de 2017

Paliza a una chica de 19 años



Esta mañana escucho la noticia de una agresión, luego diré mi opinión muy explícita, de una chica en Murcia, en la puerta de un bar en la zona de Santa Eulalia, lo de menos es la zona, lo de menos es el sitio.
Esta agresión se produce a la puerta de un local de copas, donde una chica de 19 años, al parecer con una pulsera con la bandera de España en la muñeca, es agredida brutalmente, este adverbio es de mi cosecha, por una banda de violentos políticos, esta frase también es de mi cosecha, dándole una paliza histórica, llena de patadas, puñetazos, zarandeos, empujones, tirada en el suelo ya.
Descrito el hecho, y todos lo podéis comprobar, no hago más que relatarlo, el vídeo lo tengo ahora mientras escribo en el ordenador, solo me cabe una reflexión. Me indigno por una sola cosa. ¿Dónde están las feministas defendiendo la igualdad? dónde se encuentran todas las personas que defienden la no violencia? ¿Dónde están las protestas de los políticos? ¿Quién defiende a esta chica?
Una bandera en una muñeca no es motivo para esa paliza.
Bien es cierto, que la violencia de izquierda es más tolerada que la de derechas. Y eso aún me enfada más. ¿Igualdad? Nunca. No la conseguiremos nunca callando.
Los agresores, ¡ay los agresores!, 15 en un principio, 9 delante de un juez, 1 solo en la cárcel, 3 con solo la prohibición de distancia a la chica, 500 metros y el resto, 5 de ellos, libres sin cargos.
Indignado estoy hasta lo más hondo de mi alma. Tanta violencia es el marido que le clava la rodilla en la barriga de una mujer embarazada como la agresión descrita aquí arriba.
En qué país estamos que cerramos los ojos ante el miedo, qué clase de persona es capaz de callar ante esta agresión.  
Yo me revelé el día que lo escuché, yo me indigné el día que vi el vídeo y ya lo hice públicamente a quien me quiso escuchar, pero me parece poco y por eso ahora me permito en decirlo públicamente ante todos. Solo es de mi interés de que siempre, digo siempre, que veamos esta violencia la repudiemos, la señalemos y no nos hagamos cómplices con nuestro silencio, que solo demuestra la indiferencia y la falta de compromiso.
Y como dice mi querida amiga: Estamos en contra de la intolerancia a las ideas de los demás y un intento de coartar la libertad de otro individuo (me da igual su sexo). 




lunes, 2 de enero de 2017

La mató


No sé muy bien por qué lo hizo, no estaban nada claras sus intenciones. Probablemente, ni él mismo lo sabía. Una sin razón le llevó a aquel destino incierto. La neblina de su mente confundía sus ideas, o simplemente las dejaba sin precisar. Estaba convencido de su realidad, que las cosas eran así y no deberían ser de otra forma.
Abandonó su seguridad, salió al campo de batalla, cruzó el umbral del respeto, se adentró en la línea enemiga, saltó en la intimidad de ella, anuló su mente, venció su guerra y mató su amor.
Deja un reguero de odio por el camino de vuelta. La insensatez de su vida, destroza la de ella, las de ellos, la de todos. Vence su hombría, vence su razón, vence su necedad, vence su rabia, vence su fobia.
Ahora es piel de oruga, ahora es hiel de veneno, ahora es el desprecio de todos, ahora no es nada.
No has tenido que nacer, No has tenido que vivir, No has nacido para matarla.
Estás, estarás y no saldrás.
Y como dice mi buena amiga: “Duro, claro y bueno”.