Probablemente, las locuras "COLURAS" de las cosas, estén en mi cabeza, por eso tengo que sacarlas y compartirlas contigo
lunes, 31 de octubre de 2016
lunes, 5 de septiembre de 2016
HUEVOS CON VINAGRE
No son extrañas las combinaciones que, a veces,
escuchamos en nuestra vida cotidiana como un bocadillo de fideos, o un trozo de
pan con Nocilla y chorizo de Cantimpalo, o unas ricas hamburguesas con crema de
menta. . Había, en la ETB, un programa de cocina con el afamado cocinero David
de Jorge, en el que los telespectadores mandaban combinaciones de sabores y
texturas, algunas abominables, y que él preparaba, probaba y decidía como
resultaban.
Yo tengo, en mi propia familia, una combinación realmente
explosiva.
Os voy a contar la historia.
A mí querido abuelo Aníbal, y no por ello más que mi otro
abuelo Ciriaco, le encantaban los huevos fritos bañados en vinagre. Sí, habéis
entendido muy bien. Podía comerse un par de huevos fritos, con esa yema
amarillita, líquida, con esa película blanca, casi transparente de la clara por
encima, y que en todo su alrededor deja su puntilla doradita y crujiente. Con ese
trocito de pan rompiendo la yema y chorreando por los lados hasta que tu lengua
lo recibe con ansia; y te moja la comisura de tu boca. Digo que, qué me voy por
las ramas describiendo el huevo y me entran unas ganas de ir a la cocina que ni
os cuento; decía que se los podía comer en un plato hondo y de caldo el
vinagre. Vamos que nadaban tranquilamente.
Esta historia totalmente cierta viene a cuento a que,
siendo un recuerdo muy fijo en mi memoria, nunca lo conté como tal a mis
generaciones descendentes, sí con mi padre sobre todo. Era un personaje mi
abuelo, desde luego. Podría contar muchas anécdotas pero serán otro día.
Pero hoy sí quiero contaros una gran curiosidad, siendo
el verdadero fin de todo lo contado anteriormente.
Siendo mi hijo muy chiquillo, vamos que no pasaría de los
4 ó 5 años. Un día, sentados a la mesa, su madre había preparado unos huevos
fritos, mi comida preferida, y siempre dos, a él le puso uno, al igual que a
sus hermanas. Empezamos los cuatro a comer pero él no empezaba como esperando
algo. Le pregunté si es que no quería, o no le gustaba, era la primera vez para
ellos que los iban a comer. Sin más me dice que sí, que le gustan, sorpresa
para mí. ¿Cómo me dice que le gustan si es la primera vez? Pero más sorpresa es
cuando va y suelta: “papa me encantan los huevos fritos pero mamá aún no ha
traído el vinagre”. La mirada a su madre fue de órdago. Ella no sabía nada de
la famosa combinación de mi abuelo. Y menos mi hijo que era imposible que la
hubiera escuchado. Traje el vinagre y vi en sus ojos la misma satisfacción que
la que veía en los de mi abuelo.
En los genes llevamos marcados muchas más cosas que el
color de los ojos, que por cierto, son exactos a los de su bisabuelo.
martes, 24 de mayo de 2016
Los palillos en las manos
La fuerza, el tesón, la dulzura, creer, confiar, nada es
imposible.
Una disposición de la vida adecuada para sentirse vivo.
Una ayuda, un apoyo, el cariño, el amor, el esfuerzo.
Nadie le dijo que no se podía. Nadie le dijo que era
imposible. Nada se cerró sin volver a abrirse.
Anduvo con pasos lentos, titubeantes al principio, claro,
como todos. Pero no paró de andar, su sueño era saberse que podía conseguirlo.
Se mostró a todos, con encanto, desenfado, risueño, seguro. Su fin no sabe dónde
está, su meta es tan magnífica que aun no la ve.
Se puso desde los cinco años los palillos en los dedos
pulgares y hasta ahora. Y no parará, seguro.
Un instrumento de más de tres mil años en sus manos, hace
que las carretillas, el tin, el tan, el tian o el posticeo sean sonidos de armonía
total. Da igual un concierto de Aranjuez que una canción de Metálica. Posición
de sus pies, sus manos en la armonía del baile.
Nos dejó sin palabras Javier
miércoles, 20 de abril de 2016
Números
Reconocido chef español entró a
comer a un restaurante de cierta categoría y por deformación profesional iba
mirando cada uno de los elementos de ese establecimiento, reconociendo en cada
momento que estaba bien y que mal. Una cubertería especial, una vajilla de
diseño, una mantelería de hilo de Escocia, en fin, su ojo crítico iba
desgranando las peculiaridades del sitio.
Un fabricante muy considerado de
cerámicas de suelo tenía el consabido problema de reconocer la calidad de todos
los pavimentos que pisaba, su profesionalidad le llegaba a extremos de saber de
qué materia prima estaban hechos y su lugar de procedencia.
Un director comercial de una
afamada empresa de aluminio no dejaba de tocar ventanas y puertas por donde
pasaba. Adivinando su procedencia, la competencia y la calidad.
Dicen que los números hablan, se
recuerdan. Hay quien puede memorizar las matrículas de los coches, los números
de teléfono. Algo realmente intrigante. Pero identificar números con caras.
Unir una cifra a una persona, es algo que me asombra. Y más en estas fechas.
Hoy es el día de la Lotería por
excelencia. Y eso que hay más de 100 sorteos al año. Pero el 22 de diciembre es
la fecha de la suerte o de la salud. Hoy salen esos números mágicos que todos
ambicionamos tener en nuestras manos y verlos salir de esos bombos y colocarse
en esos alambres, cantados con un soniquete que todos reconocemos. Y a las dos
horas las loterías se llenan de parroquianos a enterarse de su suerte o la
suerte de los demás. Son los periodistas, junto con los banqueros, los más
interesados en saber de los afortunados. Y el dueño, dueña, empleado, empleada,
cuentan y recuentan los décimos vendidos, los números de su despacho de lotería.
Y lo asombroso es que son capaces de recordar los números vendidos, el día que
lo vendieron y más espectacular, a quién, cuándo y cuántos décimos. Alucinante
esa deformación profesional. Es su trabajo, seguro que tienen muchos abonados,
los mismos, durante años. Esos sí. Se recuerdan cómo el fabricante de cerámica
o el chef viendo un alimento, pero esos números nuevos, esa serie única que
nunca se tuvo, esos decimos sueltos vendidos llegados por casualidad a la
lotería y esos dueños o empleadas, son capaces de unir la cara, al décimo, al
día, a la hora.
Me asombrará siempre esa facultad
profesional.
jueves, 7 de abril de 2016
Taller de Cocina con Sentido
Esta entrada de hoy en el blog es muy especial. Hemos
preparado dos recetas. El típico Zarangollo murciano y además con una variante
de Cieza con calabaza, la segunda receta es una tapa de pulpo con alcachofa.
Y estaréis pensando que estas recetas ya están en el
blog. Y así es. Pero os voy a contar cómo y por qué las vuelvo a poner.
Hemos preparado estas recetas entre seis personas.
Vamos a ello. Para el Zarangollo, ha sido Patri quien ha
traído los productos: tres calabacines muy hermosos. Seis huevos, dos manojos
de cebolleta fresca, eran seis, y dos patatas medianas tirando a grandes.
Aceite, AOVE, y sal ya había en el piso. Tranquilos, todo tiene su explicación,
pero a su tiempo.
Yo he llevado una calabaza tipo cacahuete mediana, tres
alcachofas pequeñas y un tentáculo, pata, de pulpo ya cocida y con su salsa, un
par de limones.
Vamos con la elaboración.
Patri muy decidida dice que ella se encarga de los
calabacines. Comenta que los lava antes de cortarlos en rodajas. Nos dice
también que su costumbre es no quitarle la piel. Y como sabemos, no pasa nada
por no quitarla, de hecho nos aportan vitaminas. Encarna le prepara una tabla
de cortar mientras ella busca en los cajones un cuchillo de cocina mediano. Ella
no lo ve, pero os digo que los hay de colores y eligió el azul.
Mientras, Pedro dice que él se atreve con las patatas. Se
hace un hueco, busca otra tabla y un cuchillo pequeño y a pelar, pero dice que
sería mejor un pelapatatas. Nos ponemos a mirar en los cajones mientras él toca
en los cajones. Al final encuentra dos. Con uno es suficiente. Y se dedica a
las patatas. Mientras es Carmen quien ataca a las cebolletas para cortarlas en
juliana. Vaya nombre, se lo explico y una cosa más que aprendemos. Los fuegos
se van a poner en marcha.
Suscita la primera controversia. Sartén o cacerola. Y les
comento que es indiferente para pochar la verdura. Si solo se utiliza agua es
válida cualquiera de las dos y, por seguridad y comodidad, Patricia decide que
la cacerola le irá mejor. Los fuegos en esa cocina son mixtos, de gas y
eléctricos. Patri busca un encendedor eléctrico en uno de los cajones y tarda
en encontrarlo. Otro grupo lo había cambiado. En este piso tipo de la ONCE se
dan varios talleres de cocina con distintos niveles. El aceite, AOVE, es lo
primero que busca Patri para añadirlo en la cacerola, con su prudencia pregunta
que cuánto le pone. Y yo le digo que a su gusto, que como lo haga siempre. Me fijo
y pone, con mucha habilidad, como dos cucharadas de aceite. Es suficiente. El
calabacín soltará su agua. Lo pone a fuego medio. El interruptor está preparado
en números y al girarlo se nota como un clic en cada número.
Cómo notaréis, sigo asombrándome de lo que veo y siento.
Ya tiene cortados los tres calabacines en rodajas. Y a la cacerola con una
pizca de sal, la cantidad que le coge entre tres dedos. Esperanza, siempre al
quite, busca una tapa para la cacerola y a esperar su tiempo. Mientras, Pedro terminando
de pelar las patatas. Como las ha lavado antes en el agua, algún trozo de piel
se queda en ellas. Carmen se lo dice. Comento que como ya están bien lavadas no
importa. De hecho cuando las hacemos asadas en el horno nos la comemos con esa
piel crujiente tan rica. Las trocea con habilidad como si fueran para una
tortilla. Nunca la ha hecho. Salvo en el microondas. Será nuestro siguiente
reto. Una tortilla española de toda la vida. Y Carmen, terminando su Juliana
ya. La deja toda cortada en plato a la espera de hacerla protagonista en el
fuego. Todo se andará. Pero es el turno de la sartén y las patatas. Pedro se
busca sus mañas para encender el fuego eléctrico. Intenta recordar cuál y en
qué orden estaban los interruptores. Esperanza le confirma lo que él ya intuía.
El tercero por la izquierda. Los dos primeros son los del horno. Una sartén
pequeña y el aceite. Es un pequeño problema con las cantidades a echar de una
botella directa es difícil medir cantidades. Hay o debe haber dosificadores.
Los buscaremos. Dos cucharadas aproximadamente. Las patatas a la sartén y a
esperar 15 minutos moviéndolas.
Él tiene un reloj muy especial. Es para invidentes, se levanta
el cristal, pero eso no lo hace tan especial sino que es un Seiko. De esos que
la maquinaria es japonesa y no falsa. Está muy orgulloso y con razón. Lo
programa para ese tiempo. Pero se oye la voz de Rocío que dice que ya ha puesto
la alarma en el reloj del frigorífico con los 15 minutos. ¡Qué despierta es Rocío!,
una niña con unos ojos para comérselos de bonitos y vivos que los tiene. Cuida
de su hermano de meses mientras su mamá, Patri, está con los calabacines peleándose.
Es la hora de la calabaza. Les cuento un poco de la
historia de esta modalidad. Y de la curiosidad de su forma de cacahuete grande.
La tocan y se sorprenden de la forma, el peso y la piel. Patri dice que no la
pela, que ya lo intentó una vez y que casi se corta. No me extraña, sabéis que esta
calabaza tiene la piel muy dura, y si no se tiene algo de destreza es fácil que
el cuchillo se nos vaya. Pero como es una valiente le digo que le enseño una técnica
de coger el cuchillo cebollero: lo inclinamos para cortar hacia afuera y con la
mano izquierda sujetamos muy bien la calabaza, los nudillos son los que medirán
la distancia de corte exterior podrá pelarla con éxito. Y lo consigue, ¡Bravo
por Patri!
Su niño llora, parece que tiene hambre, y con ese amor
que solo una madre sabe le da el pecho.
Pedro se anima con la calabaza ahora y dice que él la
corta en tiras para cocinarla. Pues nada, al tajo, con una maña bastante
aceptable, se lanza a trocearla y eso que el asiento, (parte plana que toca la
tabla para que no se mueva), que le da al partirla por la mitad no es el mejor.
Hay que decir que la calabaza por dentro es parte hueca, por lo que al partirla
por la mitad y ponerla boca abajo cuesta un poco pero sale airoso del trabajo.
La sartén con las patatas van terminándose, el tiempo
marcado se acerca, le ha dado vueltas con mimo, colocando la rasera por encima
para saber dónde y cuántas están en la sartén, algo que a mí me asombra,
normal. Hay que dejar unas pocas fuera en un plato para después preparar la
variante del zarangollo ciezano. Se cumplió el tiempo de las patatas, las va
añadiendo a la cacerola que Patri ha tenido con mimo cocinando, deja en un
plato el resto, algún trocito se salió de la sartén, pero al terminar repasa
con la mano alrededor con cuidado del calor del fuego y comprueba el resultado,
un trocito estaba fuera.
En ese fuego pone esa misma sartén a la que le añade dos
cucharadas más de aceite, esa medida ya la tiene por la mano. Toca la cebolleta
fresca que nos cortó Carmen, la pone, le añade esa pizca
de sal como le puso a las patatas, y busca la tapa para cubrir la sartén de
nuevo. Mide la intensidad del fuego para que se pochen lentamente.
Parecería ahora que estábamos parados. Los fuegos en
marcha con los calabacines, con las patatas cocinándose, en el otro la
cebolleta igual.
Toca otra sorpresa.
Las alcachofas para la famosa tapa de pulpo con alcancil,
vamos la alcachofa que se llama así indistintamente. Un valiente y es Pedro
quien de nuevo se anima. El dice que les corta el rabo y que después las pela con
el cuchillo hasta que las hojas están blandas. Perfecto, es una forma más de
cortarlas. Pero aquí si les propongo que las alcachofas las pingamos en un bol
con agua y el zumo de un limón, para que no se pongan feas, se oxiden. Vale
también un buen puñado de perejil, pero en este caso es el limón el que va al
bol con el agua. Carmen dice que ella les deja el rabo a las alcachofas. Por
supuesto que es válido también. "Pero cada maestrillo tiene su
librillo" y en este caso fue Pedro quien inició la aventura. Las pela, las
colca en ese bol, Esperanza busca una cacerola y a... hervir el agua. Las echa
después de pasarlas con el agua de limón añadiendo un poco de esa agua a la cacerola.
La pregunta de siempre que se cocina ¿Cuánto tiempo? La respuesta es fácil,
sobre los 10 minutos desde que empiece a hervir el agua. Y según el tamaño de
las mismas. Otra cosa que nos cuenta Pedro es el sonido. Sí, hay que prestar
atención a los sonidos que hacen los alimentos en la sartén, cacerola o
cualquier objeto que tengamos en el fuego, nos dice qué ocurre y cómo van cocinándose.
Otra de las cosas que yo aprendo. Creo que al final voy a ser yo quien aprenda
de ellos.
Repasamos rápidamente.
En la cacerola tenemos casi terminada las patatas y los
calabacines a falta de ponerle la cebolla que ya la tenemos terminándose en la sartén.
En la otra cacerola cociéndose las alcachofas. La
calabaza troceada a la espera de que la cebolleta deje libre esa sartén.
Una cosa nueva más. El pulpo para la tapa llevará un aceite
de canónigos. Les cuento cómo lo vamos hacer, en un vaso de batir colocamos un
puñado de canónigos, Es Patri quien se lleva la mano al Tupper y saca un puñado
dejando la mitad para la presentación, los pone en ese vaso y añade como 3
dedos de aceite. Y vuelta con el problema de las mediciones, podemos hacerlo de
otra forma. Llenamos un vaso pequeño de aceite y esa sería la medida para
hacerlo. Pero en este caso sus ojos somos nosotros, le sugerimos que un poquito
más de lo que ella ha puesto. La batidora en su sitio la consigue a la primera.
Busca el enchufe con la batidora ya dentro del vaso. Toda precaución es poca.
Sujeta el vaso con su mano izquierda y leña a la batidora. ¿Cuánto tiempo? ¡Pues
eso digo yo! que el que crea que habrá hecho un puré muy liquido con el aceite
y los canónigos. Sube y baja hasta que crea que está. Lo vamos a cola, solo
queremos ese aceite con el sabor del canónigo, y perfecto en un vaso ha
colocado el colador que encontró en el segundo cajón y con una cuchara sopera
que le acerco presiona en el colador hasta que le ha sacado todo el jugo a ese
mejunje batido.
Mientras Pedro pone en el microondas el Tupper con el
pulpo que ya traje cocido. Esa será otra clase especial sobre el pulpo y sus
formas de cocinarlo. Dos minutos a máxima potencia y listo, vuelta a medir el
tiempo. En este caso el micro avisa.
Todos queremos probar el sabor especial de ese aceite con
canónigos, hasta Rocío se atreve. Una cuchara a la que le pongo un poquitín de
ese aceite y una pizca del jugo del pulpo. Me gustaría que hubierais visto la expresión
de su cara. Aquí sí que no hay mentiras, les gusta y mucho.
Tenemos terminada la cebolleta, a la que Pedro le ha dado
vueltas con cariño y paciencia, en la cocina no hay prisa y si mucho amor. A la
cacerola con casi la totalidad de ella, el mismo proceso, tocándola con la
parte plana de la rasera sabe dónde y cuánta hay en la sartén para reservar un
poco. Ahora es cuando le añadimos la calabaza ya troceada, una cucharada más de
aceite, AOVE, y a pochar de nuevo, la calabaza se hará enseguida, está cortada
en trozos muy finos.
Ya casi tenemos los tres platos terminados, Zarangollo
murciano al que Patri le va a poner los huevos que quiera, y decide que como
somos 6 en total le pondrá 5 huevos. Pues muy bien, los casca con habilidad en
un plato uno a uno para asegurarse que no tendrá cáscaras dentro de la cacerola
y adentro. Solo le queda remover y romper esos huevos y con el calor que ya
tiene la cacerola se terminarán de cuajar, Probamos de sal y acertamos no añadiendo
más. Está en su punto.
Añadimos as patatas a la sartén donde teníamos la
cebolleta y la calabaza y terminado ese plato con un huevo roto por encima
removiendo un poco. La cantidad es pequeña pero suficiente para notar su sabor
distinto. Se me ha olvidado llevar unas ñoras para colocarlas en la tapa del
zarangollo ciezano, pero en ese momento Carmen, removiendo entero el frigo para
reordenarlo, descubre una bolsa con dos ñoras. La alegría es completa. Probaremos
la tapa completa. Patri toma una, la desmenuza en un plato para que no tenga
pepitas, añade unos trocitos a la sartén donde se está terminado la tapa y se
sumará ese sabor al que ya tenía.
Vamos a emplatar y presentar los tres platos.
De la cacerola
con el Zarangollo, retiramos una buena cucharada que colocamos en un plato
redondo. Al lado colocamos otra porción del zarangollo ciezano al que Rocío le
pone un trocito de ñora como peineta encima, queda muy propia y bonita.
Y para la tapa del pulpo colocamos las alcachofas ya
cocidas y cortadas por mitad en un plato redondo amplio. Ponemos un trocito de
pulpo encima de cada alcachofa y salseamos con los jugos del pulpo y el aceite
de canónigos Queda precioso.
Foto de familia, todos juntos con nuestras recetas
emplatadas para confirmar que podemos hacer lo que nos dé la gana.
Cada uno se lleva en su Tupper lo que ha sobrado de las
recetas y poder disfrutarlas con su familia.
Llega María Dolores a pasar revista en ese momento, si
llega cinco minutos antes prueba las tapas. Nos hace una entrevista que graba
en su móvil para pasarla a todo el grupo de Cocina Con Sentido y disfrutar
todos de lo que hemos hecho hoy.
lunes, 4 de abril de 2016
Taller de cocina (Capitulo primero)
Una situación difícil aquella mañana al
subir los primeros escalones del edificio. No sabía cómo iba a reaccionar,
aunque su experiencia y aplomo, ante este tipo de situaciones nuevas, le darían
la soltura suficiente para afrontarlas.
El edificio impresionante con un largo y
ancho pasillo central, desencadenaba en un mostrador con dos personas. Una al
teléfono enganchada, telefonista. La otra con imagen de calma le atendía sin
levantar la mirada. Le indicó que en el ascensor del fondo subiera a la segunda
planta, preguntara por María Dolores en el pequeño despacho de la derecha.
No eran nervios, tampoco inquietud, era la
intuición que un nuevo mundo venía a su vida.
Ella, tocando las paredes se le acercó despacio,
casi titubeando insegura. Pero no, no era inseguridad. Esos pasos los daba
todos los días. Puso sus manos por delante, como abriendo la puerta para
recibir el saludo. Dos besos muy lentos en las mejillas sobraron para descubrirlo
casi por completo. Altura, fortaleza, olores y algo que no está en el físico,
el carácter de su interlocutor. “Un buenos días y sígueme por estos pasillos
hasta que podamos llegar al piso piloto que tenemos para hacer las pruebas y
ejercicios de ayuda y seguridad” Fue todo el comentario que hizo ella.
Salón grande bien amueblado, y al fondo a
la derecha toda una cocina para impartir los talleres para invidentes de la
ONCE.
Una nueva “visión” de la vida llegaba a la
suya.
domingo, 20 de marzo de 2016
Adiós Invierno
Temblores de hielo y piel encrespada dejan mi cuerpo
dolido y maltrecho. Ganas de perder el marengo cielo y descubrir el turquesa
nuevo. Olor de verde tallo y bermellón pétalo. Vestidos de azahar y pamela deslumbrante.
Deja que nazca la luz en tus labios, tus ojos sean brasas de amor y que reine
la primavera dejando al cruel y duro invierno desnudo hasta otro año.
Amarte en caminos húmedos encantados de pámpanos bronces
que traen perfumes de jazmín morado. Amarte en campos de amapolas y margaritas,
dándote los susurros de poesía que el viento siempre lleva a tu corazón.
Sólo así la primavera da frutos de amor
miércoles, 9 de marzo de 2016
Adiós mi vida
Te busqué por todas las redes sociales, no
salía de casa para no perder tiempo. Ya desesperado indagué en unas antiguas
páginas blancas de Telefónica tu nombre y en la m descubrí tu dirección. Imposible lo que leía.
Tanto tiempo y tan cerca. Vivías a un metro de mí. Mi cabecero era tu cabecero,
tus exclamaciones mi obsesión, tus silencios mi paz.
Tan cerca y tan lejos. No aguantaba a la vecina y la
vecina eras tú. Tantos años buscándote y te tenía junto a mí. ¿Por qué no miré
antes? ¿Cómo fui tan digital? Lo simple es más práctico. Solo a unos metros de mí
y no vernos alguna vez. No es posible que la vida sea tan cruel. Te escuché y
te odié. Te sentí y te desprecié. Y ahora todo ha
cambiado. Sé dónde está tu vida. Y ahora sí estás lejos. Muy lejos. Ahora que
te puedo tocar no debo. Ahora que te puedo contar mi amor no seré comprendido.
Tantos años y tan cerca.
Mi amor de juventud, el amor de mi vida.
Ahora tienes tu vida y yo me quedo sin vida. Adiós amor,
adiós mi vida.
Autoestima
Destrozada, llorando y arrinconada en su habitación
estaba Ana. Había sufrido tanto aquella mañana en el colegio que no pudo
aguantar más y salió de clase en estampida. No paró hasta encontrarse en el
refugio de sus paredes. No había consuelo. No entendía el absoluto desprecio
con el que, continuamente, era sometida por sus compañeros.
Su vida era normal. Nunca sus padres le habían indicado
lo malo y lo bueno de ella. Tanto es así que cada cosa que pedía la tenía. Su
forma de hablar, completamente de moda, era la gracia de sus padres. En casa
nunca se sentía culpable, es más, no entendía que significaba esa palabra.
Siempre tenía razón.
Pero en el colegio todo era al revés. Ana no aguantó más.
Su dolor era sangriento, desgarrando su barriga y su cabeza estallaba en
múltiples relámpagos. Pasaban los insultos y desprecios de sus compañeros como
latigazos en la cara. La visión de la ventana era un soplo de libertad.
No había otro camino que seguir.
sábado, 6 de febrero de 2016
Gracias a la Vida
Nunca le he dado las
gracias con tanta fuerza como cuando entró el otoño en mi vida.
Dejé con rapidez la
nostalgia de la primavera para asirme con fuerza a este nuevo cambio de la
vida. Los rubores, los calores, las inseguridades dejaron paso a la sensatez, a
la paciencia, a la serenidad y sí, a la experiencia que lo doma todo con la justa
batuta del tiempo.
Gracias de verdad a
la Vida, que ha sido tan fuerte y frívola que me ha jugado la falsa pasada de
perderla y reencontrarla.
Vista desde este altozano
solo espero al frío invierno con sus delicias de locura. Las hojas del diario
pasando con más rapidez de la deseada, pero con la tranquilidad de que la
almohada duerme n paz a mi lado. No vivo de los recuerdos, pero los recuerdos
si están en mi camino acompañándome. Me hacen estar cómodo, me hacen sentir que
lo ya vivido es solo una mueca de las cosas que podían haber ocurrido y no lo
hicieron. Ahora esa Reina, si me deja reír a carcajadas con la paz del espejo
que refleja mi faz llena de dulces cicatrices.
Gracias a la Vida
siempre
A mi amigo Patxi
A mi amigo Patxi
martes, 26 de enero de 2016
Al Nacer
Acabo de conocerte, bueno y tú a nosotros.
Es la primera imagen que ves mi cara. Me imagino tu sorpresa al ver mi rostro.
No esperarías que lo primero que vieras fuera un ser como tú pero con decenas de
años. Esperarías a ver nubes de algodón sujetas con lazos de seda en el aire; o
campos de flores, llenos de olor y color; quizá un hogar rodeado de cariñosa
paz. Pero lo primero que has visto son mis ojos llenos de lágrimas por verte al
fin.
Te espera una vida por recorrer, llena de
todo lo que esperabas al nacer. Vivirás experiencias que forjarán tu carácter. Unas
alegres, otras tristes y duras, pero todas te ayudarán en la vida. Te queda
todo por descubrir. Tu mirada penetrante animará a discernir los sentimientos. Lucharás
hasta el final de tus días sin dejarte vencer por nada. Vivirás en un mundo
duro que no te dejará nunca indiferente.
Estoy viendo la mirada de un luchador nato
que ganará su guerra con la dulzura de sus nubes de algodón y los campos de
flores de olor.
viernes, 16 de octubre de 2015
La Morra
- Antonia, agarra a tu hermana y vete a la plaza con el
cántaro.
- No se preocupe madre, ya me la llevo y la distraigo un
rato. Luego me lo traigo lleno.
Los días del estío son insoportables, el olor a la
sequedad del campo agobia el aire, rezuma el polvo en cuanto algo de brisa se
levantaba. Si sopla solano el día es de fuego, y por aquí los meses de verano
son todos lo mismo.
Pasos lentos, no hay prisa para nada en mi pueblo, nos
llevan a Maria y a mi a la plaza. La vigilo con un ojo mientras corre con sus
amigas a jugar al casco. El sol ya tiene la mañana hecha, mi sombra me la piso
y el pañuelo es la única solución al agua que me resbala por la frente. La
torre de la iglesia solo está en el cielo, no la veo en el suelo cuando al
atardecer salgo al encuentro del padre que viene de la era de trillar la mies.
Entonces es cuando el día se deja ver en los ocres y dorados de su puesta. Baja
la temperatura lo justo para respirar hondo y que no queme los pulmones.
Este pueblo vive del cielo exclusivamente, no hay nada
más. Animales que sólo sirven para la susistencia del campo y de la nuestra. El
cielo es lo único que nos da vida, siempre a su aire, siempre a su albedrío. El
cura hace lo que puede pero el sol es plomo durante meses.
El hilo de vida en la fuente de la plaza es lo singular
de nuestro pueblo, colas de mandiles por las mañanas al despuntar el día,
llenan cántaros y búcaros del líquido vital.
Solo los cuentos de los ancianos dicen que en La Morra
hay agua, es la cantinela con la que te duermes día a día.
"Pasan los años y en La Morra hay agua. Los ancianos
llevan razón, como casi siempre. Vinieron técnicos muy listos a descubrir lo
que ya sé sabía."
Se acaba el paseo a la plaza, los cántaros y búcaros se
dejan en los anaqueles de la alacena como restos de antiguos utensilios, los
grifos aparecen y mi padre tiene una bañera donde quitarse el polvo de la era y
refrescar el cuerpo curtido por el solano.
En mi pueblo, Barrax, La Morra trajo la vida.
martes, 8 de septiembre de 2015
Una mirada profunda
El beso de anoche me
supo a poco, el calor no llego a ser tibio, la mirada profunda de tus ojos
negros hablaba en silencio.
Una caricia justa de
tus yemas en mi mejilla decían más que las mil palabras dichas antes. Tu otra
mano se apoyaba en mi pecho, con esa cadena de nubes que atan lo preciso.
Nunca se sabe que puede
pasar después. Mejor esperar al momento
oportuno. Ése se sabrá cuando llegue, no
adelantes lo que no se debe. No corras por el camino del paseo, nunca te arrepentirás cuando ocurra.
lunes, 7 de septiembre de 2015
Sonaba un Rayo de Sol
Sonaba
un Rayo de Sol de Los Diablos. Aquella canción marcó mi mes de julio. Los ojos
negros de Mari Carmen no me abandonaron los 30 días. Los juegos de "a mi
derecha, el anillo, la zapatilla, el teléfono, las películas", era todo lo
que yo podía desear estando siempre a su lado. Algún paseo nocturno antes de
cenar en compañía, alguna conversación siempre con la cara roja. Se acababa el
mes.
-
Mamá yo me quiero casar con Mari Carmen.
-
Vale, si, lo hablamos el año que viene, solo tienes trece años.
Un
monedero y una diadema fueron los regalos que nos dimos.
Y
treinta días de llanto.
Nunca
más la vi
domingo, 23 de agosto de 2015
El Libro de tu vida
El otro día escribí un pequeño relato sobre la amistad.
Refleja mi opción muy subjetiva sobre ella. Describiendo en pura esencia como
la veo.
Decía algo así como: "Hoy me has contado tu
agobio, hoy me has trasmitido tu ansiedad, y yo me he sentido como tú. Esa
complicidad que siempre tenemos, parece un hilo que siempre está vibrando entre
los dos.
Sabes contarme tus cosas, sabes que te voy a escuchar,
sabes que te voy a comprender y sabes que te voy a aconsejar cuando lo
necesitas cada vez. Otras un simple silencio o un querer apretujarte sobra.
Nos decimos que nos queremos y, aun en la distancia,
sabemos que siempre estamos juntos.
Me serenas, me equilibras, que lo mismo lo sientes tu que
yo
Estoy sereno hasta que te vuelva a ver."
Reflexionando estos dias he visto una nueva dimensión a
la amistad con la perspectiva del tiempo. Un amigo es todo eso que escribí,
pero durante toda la vida que estaremos juntos, hasta que uno de los dos la
deje.
Los amigos van pasando por la tuya como personajes de tu
libro. Unos tienen un protagonismo relativo, otros son puros secundarios en tu
devenir, los más, ni siquiera les pondremos nombres, otros tendrán unos adornos
ligeros, matizes sin más gloria. Tu vida es una novela, a veces de misterio,
otras policíaca, románticas y atrevidas, tierna y dura.
El protagonista, el personaje principal siempre eres tú.
Rodeado de tus verdaderos amigos, esos que interactúan en todos los capítulos y
que en el epílogo están sus nombres completos gravados en negro sobre blanco en
tu corazón. Secundarios de lujo, que hacen tu paso por tu historia la más bella
epopeya.
Y si algún día pudieras leer su novela verías tu nombre
entero justo debajo del suyo.
Tus amigos siempre están contigo a lo largo de vuestras
vidas
viernes, 15 de mayo de 2015
Cristina
Ayer tarde estuve con mi médica
más de dos horas en su consulta. Trabajo perfecto.
Al salir paseando con
tranquilidad, iba meditando acerca de todo lo que me había hecho. Y la verdad,
de medicina mucho, claro, pero también vi muchas más profesiones, a cada cual
más importante.
Arquitecta, hizo un proyecto de
reconstrucción importante. Ingeniera, utilizaba unas herramientas de altísima
precisión que necesitaban de esos conocimientos. Oficial de primera en la
construcción, una argamasa para unir los distintos materiales que utilizaba.
Escultora, modeló a la perfección aquella obra de arte, con el resultado
deseado. Modista de alta costura, sus puntadas certeras y precisas, remataron
aquel diseño de ensueño. Mejor terapeuta, dejando que sus palabras y manos
relajaran por completo mi mente.
Su voz melodiosa y aterciopelada
solo hacía relajar el momento de tensión cómo si del concierto de mi
cantante favorito fuera.
Mis pasos eran lentos y
cadenciosos. Me llevaban a sentir un estado anormal después de una anestesia de
dos horas, extraer una muela, quitar un puente, y coser su emplazamiento.
Bien, muy bien Cristina por ser
mi mejor odontóloga. Gracias
jueves, 14 de mayo de 2015
La vida Gris
En los días grises de lluvia, te
revelas por la angustia, el ahogo de tu alma y ves el fin de tu vida en tus
ojos yermos.
Tus manos arrugadas de nieblas
sin luz, tu piel blanca de amaneceres negros, cuerpo corvado del peso de toda
una existencia.
Noche larga de vela continua,
almohada mojada de sudores fríos, sueños despiertos de tinieblas llenos.
La espera de la luz no llega, el
aire se hace pastoso, el silencio avanza lento pero continuo, la ansiedad es
total.
Más mi cabeza se alía con mi
alma, mi corazón con mi amor, siento que dentro se remueve mi espíritu, y algún
atisbo de esperanza inicia un paso tras otro.
No hay luna que dure un día, ni
jornada cinérea que una vida sea. Dentro de mí, mis gritos aúllan. Sol sal.
Viento sal. Luz sal. Vida sal.
Resiste, ya llega. Vive.
viernes, 1 de mayo de 2015
lunes, 27 de abril de 2015
Lucas
Empezó muy pronto su escritura.
Al filo de la una. Su andadura ha comenzado con paz y alegría, recibido con
entusiasmo y pasión. Amor desmedido, en este caso comprendido.
Hoy es un gran día. Hoy es uno de
mis grandes días.
Y será el mejor día de su vida.
Recibido con esperanza, con deseo
contenido y espera nerviosa. Lo primero que nos presentó fue su cara recién
bañada por el aire, nunca antes había sentido ese nuevo medio. Ojos impresionantes, mirada despierta, gesto
firme y labios de carácter. Solo asomaban sus pequeños dedos con uñas blancas y
largas que ya habían dejado sus marcas en su delicada piel.
Marcará su vida su frente. Ancha
y despejada. Nariz chata pero define su línea con decisión.
Llega rodeado de cariño, de amor
y deseo. Vas a luchar por tus sueños, siempre llenos de metas por alcanzar. Se
libre, no busques cadenas, mirada alta, lucha, arriesga, sé constante.
Vive, disfruta de tu vida. Bienvenido
Lucas.
martes, 21 de abril de 2015
Cotilla
Las redes sociales son nuevas
formas de enterarse de las vidas ajenas. Un cotilleo total de vidas ajenas. Hay
personas cotillas, chivatas, chismosas, correveidiles, y eso es lo que está
pasando con estas redes. Está en la condición humana el fisgón y que además lo
cuenta.
Sus vidas propias son simples.
Tanto que están faltas de contenido y las rellenan con vidas ajenas haciéndolas
propias. Se meten, opinan, critican, desbrozan, destrozan. Simplezas que solo
en su corta existencia, y no de tiempo, dan grandeza de sabiduría.
Exponen, se exponen, cuentan,
radian su propia vida al viento. Paso a paso. Minuto a minuto. Sin más
importarles que los demás se lo digan y consientan.
Ese sentimiento de pobreza vital
les reafirma para sentirse con la fuerza de hacer exactamente lo mismo con las
vidas ajenas. Que ni cuentan ni se exponen. Simplemente trasladan hechos.
Cuentan historias o demuestran sus habilidades. Pero nunca su vida privada se
explica.
Ahora es cuando ven en las demás
la que ellas no tienen. Vida propia. Vida privada. No existe vida fuera de las
redes, no hay nada en la vida real. No hay amigos, no hay amigas. No se habla
por teléfono, no se mandan cartas escritas, no hay libros, ni un café
acompañado.
Que no tienen otra cosa que hacer
en sus vidas que contar la de los demás en público y por privado. Contarle a
uno lo del otro. La una la de la otra. Esa gran figura del cómico José Mota, la
vieja del visillo, es claramente lo que está degenerando muchos casos de
perfiles en las redes.
Las consecuencias inevitables de
rupturas de amistades creadas en la falsedad de la red. Ansiedades enfermizas
por la falta de respuestas deseadas. Agobios patológicos que degeneran en
depresiones totales.
Estas son las consecuencias de
una real realidad irreal.
viernes, 17 de abril de 2015
Reloj de Arena
Al reloj de arena no
le dio la vuelta, simplemente le puso la mano encima y la arena empezó a subir.
No dejó el reloj
hasta que el tiempo recorrió su amargo camino en dirección opuesta al ya
recorrido.
El mundo por un
momento se paralizó y lentamente su sentido de giro cambió de izquierda a
derecha.
Los sucesos acaecidos
se deshicieron a la misma velocidad con la que habían ocurrido.
La sangre volvía a su
cuerpo, el cuchillo salía de su garganta, y los ojos se abrían de nuevo.
El canalla se
retiraba lentamente, como había llegado.
Justo en ese momento
levantó la mano del reloj, sacó su pistola reglamentaria y apuntó certeramente
entre sus ojos.
Juzgado y condenado
por el intento de asesinato de su ex mujer.
Solo el poder del
reloj de arena había conseguido salvar una vida.
jueves, 9 de abril de 2015
CORRESPONSAL
Cuando
vas a la guerra corres el riesgo de que te supriman, de que te maten. En la paz
corres el riesgo de que mueras o de que te aparten.
Y solo por esa gran diferencia es
por la que unos valientes, amantes de su profesión, se juegan la vida, que los
supriman, para que otros, en la paz, se enteren de que en las guerras hay
muertes no deseadas. Muertes o asesinatos. Da igual, el que muere no quiere
morir y el que mata, sí quiere matar. Una gran desavenencia en las formas de
entender un conflicto.
Los que andan con armamento de
películas fotográficas, con tarjetas micro SD, con réflex de última generación,
no disparan fuego, pero si reflejan el fuego, el horror de una sinrazón.
Plasman en los ojos de la paz los horrores de la otra tierra, esperando que los
que están sentados en sus cómodas butacas salten por el ruido de las imágenes
de cientos de almas rojas cubiertas de la insensatez de muchos.
Sus chalecos no terminan en
puntas, ni son de colores de sedas, ni cubren el cuerpo entero; las balas, a
veces, no entienden de trayectorias precisas y se alojan entre ojo y ojo; no
rebotan en el Kevlar, entran en el bajo vientre y duelen hasta eliminar la
posibilidad de que la réflex con Wifi transmita su propia muerte.
Son personajes de aventuras, o
son idealistas de vocación. Son los que ellos quieren ser. Y quieren con una
imagen retorcer a los que estamos llenos de avaricias y lujurias.
Pocos hacen mucho. Nos dan donde
más nos duele, pero el problema es que cada vez el callo es más duro y está más
lejano de nuestra alma.
miércoles, 8 de abril de 2015
Naturalezas
En estos dieciocho meses que
llevo en estos lares, he podido comprobar que la naturaleza es cambiante según
las condiciones del lugar donde te encuentras. Algo lógico pero que muchas
veces no damos más importancia que al hecho de sentirla, sin profundizar en el
porqué del hecho mismo.
Me explico. Un ciudadano que vive
en un sitio determinado, con unas condiciones de temperatura y altitud determinadas,
y que nunca ha salido de ese lugar, no entiende como en otra parte del globo
terráqueo hay otras condiciones. Solo que son distintas y, como casi siempre,
además las envidia.
Este tiempo que llevo viviendo
aquí, descubro que el clima no sólo está en función de la temperatura, sino
también de las condiciones de latitud donde se ubica la ciudad. Con muy poca
distancia, quizá debido a la propia orografía, se pueden tener cambios muy
importantes en las condiciones habituales de vida. El subir un par de kilómetros
en altura, desplazarse a través de una montaña una decena de kilómetros o estar
protegido por el valle de turno, hacen que las condiciones sean muy particulares.
Todo esto nos lleva a que las
personas que vivimos en esos sitios determinados, no son exactamente iguales, están
influenciadas por ese hábitat particular. Donde las condiciones condicionan sus
vidas. El calor, el frío, la altura, la distancia, la luz, el sol, la luna, el
aire o el agua les lleva, nos lleva a una vida, a un carácter, a unos
sentimientos tan distintos unos de otros.
El frío, la falta de luz, los días
sombríos y mercurianos, nos hacen personas más tristes y con muchas carencias.
Los sitios de luz total, calor
extremo, noches cortas, hacen de esas personas, más espontáneas, más
bulliciosas, más alegres.
El caso es que siempre estamos
envidiando lo que tienen otros, sin apreciar que lo nuestro siempre tiene sus
valores. Queremos estar dónde no estamos y ser quienes no somos. No es cuestión
de inconformismo, sino de envidia, a veces sana, otras visceral.
domingo, 5 de abril de 2015
Cuando mi alma vuele
Cuando mi alma vuele y deje mi cuerpo,
el día se convierta en noche y la eternidad sea alcanzada; la soledad desista
en ser mi compañera de vida terrenal y se convierta en la paz del espíritu.
Los espacios se llenen únicamente
de sentimientos, el verso se vuelva libre y aflore sin retraerse.
Solo entonces la felicidad será
completa, la tristeza se convertirá en alegría, la envidia en pasión.
Y el amor en existencia
sábado, 28 de marzo de 2015
Pastilla
— ¿Porqué eres roja?
— ¿Y tú azul?
—Pues no lo sé con seguridad,
debe ser para diferenciar el principio activo.
— ¿Y eso que es?
—Dicen que es lo que hace que se
cure la enfermedad.
—Pues yo es visto a muchas y de
muchos colores. Se ve que hay muchas enfermedades entonces.
.....
—Carmen ya me has cambiado las
pastillas. Estas no son.
—Que si Ricardo, que son estas.
Las han cambiado, ahora son de otro color y más grandes.
—Tú lo que quieres es matarme, me
estás engañando.
*******
—Así es imposible tomarse una
pastilla. Hay que morderla y hacerla más pequeña. Me atraganto.
—Tómatelas con mucha agua, que
luego se te quedan por ahí y toses. Ah y de una en una.
—Yo todas de golpe y un buchito
de agua.
.*******
¿Cuántas veces hemos oído estas
conversaciones? Muchas. Demasiadas quizá. Es solo una prueba de la gran
variedad de presentaciones que existen, en tamaño, forma y colores. Y no se
queda ahí la cosa, ya que cada cierto tiempo hay alguna mejora, una nueva
técnica o simplemente, una nueva fórmula de venta. Y vuelta a cambiar el
producto.
Y vuelta a tener y escuchar la
misma conversación.
jueves, 26 de marzo de 2015
Morir en vida
Siento la angustia por el miedo
que me invade, el dolor me cruje el alma, la sangre se espesa en el corazón. Un
recuerdo de vidas frustradas por avatares sin sentido.
Escribo lleno de rabia, no hay
lógica en la vida. Se van los que nunca deben. Llenos de juventud. La añoranza
es total. Mi desánimo absoluto. No entiendo nada.
Pienso rasgar los cabos de mi
nave y viajar a una deriva sinsentido. Vientos y tormentas. Rumbo sin rumbo,
directo a un naufragio. Estrellado en los acantilados.
Lloro de desánimo y sereno mi
espíritu. La soledad me relaja, me vuelve el sentido. Comprendo la vida. Calma
el tiempo. Los vivos viven y necesitan vida.
Morir en vida es peor aún.
viernes, 20 de marzo de 2015
sábado, 14 de febrero de 2015
La hucha amarilla
Esa
mañana fue muy especial. Venía el padre Arnal a contarnos una historia de
África. Allí había niños como nosotros que pasaban muchas necesidades. Era la
historia que a mi corta edad estaba deseando escuchar. Cinco años atrás la
contaban los mayores y piro fin llegó mi momento de ser el protagonista de oír
de su voz la famosa historia y su consabida competición.
Había que
recaudar dinero en unas huchas amarillas con tapa azul y un candado. Yo las
llevaba viendo años atrás y quería que ya me tocara a mí sacar dinero para los
de África.
Al
terminar de contarnos la dichosa historia, la verdad es que me parecía tan
extraña a mi edad, que más parecía un cuento que la realidad; nos pusieron por
parejas y repartieron las famosas huchas. Primero hicieron una lista con los
nombres de cada uno que formábamos las parejas en orden de como las iban dando,
luego las repartieron y a mí que tengo el apellido del final del abecedario me
tocó con mi compañero de pupitre pero esas huchas amarillas de tapa azul y
candado se habían acabado y nos dieron un bote de Colacao pintado de amarillo y
una tapa de hojalata con una raja en medio. Vaya gracia. Tantos años esperando
la famosa hucha y ahora me tocaba la mirada de un bote.
El caso
es que durante la semana y hasta el lunes siguiente teníamos que recaudar
dinero.
Yo le
dije a mi compañero Ricardo que se llevara la hucha, el bote, a su casa, que le
fuera pidiendo a toda su familia, incluso a quien se encontrara por la calle,
yo me quedaría la hucha el fin de semana.
Pasaron
los días. El martes, el miércoles, el jueves y Ricardo decía que nadie le
echaba nada, solo su padre y su madre. Le dije que el viernes fuera a ver a sus
abuelos. Esos siempre nos dan todo lo que pedimos y por la tarde me daría el
famoso bote.
Casi
llorando me lo dió.
-no te
preocupes. El lunes ganaremos de sobra. Ya verás.
Incrédulo
por mis palabras, me la dió y nos despedimos.
El lunes vería la gran sorpresa.
La hucha a reventar. Y ganamos la competición de calle. La caja de los colores
Alpino de veinticinco y el estuche de dibujo técnico con su caja de tiralíneas
era nuestro.
-¿pero cómo lo has hecho?
- fácil. Lo llevo pensando cinco
años. El domingo me recorrí todas las iglesias. Y a la misa de cada una. Y a la
hora de las limosnas, me adelantaba yo con la hucha y me la llenaban hasta que
el cura mandaba al sacristán a por mí. Pero a correr no me ganaba nadie.
Esa
caja de tiralíneas tenía que ser mía
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






















