INAGUA
Al igual que una palmera llora sus frutos recostada
a lo largo de la arena, tus lágrimas fluyen de igual forma regando cada grano
de guijo de tu vida. La dureza no deja caer más de las que su vida necesita. No
afloran todas. Se endurecen hasta que maduran fortaleciéndose a su vez.
Tu solidez esta en cumplir las promesas sean las
que sean, por más duras y difíciles que te obliguen. Tu palabra de quedar en
esa isla hasta que vuelva la nao a recogerte con las adversidades que vas a
vivir. Pasar de náufrago a colono, de solitario a sociable con tu entorno. A
descubrir en la naturaleza a tu aliado. A ver que la soledad impuesta por
aquella decisión, ahora es asumida con resolución. Aprovechas todas tus
capacidades antes inciertas, y ni siquiera adivinadas descubriéndote
interiormente. Esa aventura de soledad, mil veces repetida en la literatura, te
hace ver el carácter fuerte que siempre llevaste dentro.
Dijo el contramaestre que volvería a por ti aunque
tardara un año. Pero si ni siquiera sabes contar. Pasarán decenas de días que
nunca serán suficientes. Pensarás hasta la exasperación en élla. Verás su cara
en cada sueño. Sentirás su piel desnuda siendo las lonas de tu jubón.
Tu palabra dada será lo único que te mantenga
firme. Sabes de la tierra lo que muchos no sabrán en muchas vidas. A tu corta
edad aprendiste muy rápido en los cortados de tu isla. Era preciso que vieras
en las nubes, en los vientos, en la luna y el sol todo lo que enseñan a quienes
quiere saber. Y tú te alimentaste casi solo de ellos. Algo de leche de tus
cabras, briznas de esquejes. Y agua de los riachuelos formaron en ti la
sapiencia de la vida.
Ahora llevarás a la práctica, en tierra
desconocida, el poco o mucho saber adquirido. Curtirá tu alma, domará tu
cuerpo, doblegarás tu entorno y si sigues, tu espíritu aventurero forjado en
aquellas quebradas de tu isla, saldrá vencedor de esa isla. Tu voluntad se
volverá de acero, tu temple será el más tenaz nunca creado. Ganarás la batalla
de la vida. Y si maese Luis de Calatrava, a su vez contramaestre de la
Buenaventura, cumple a su vez la palabra, ya no encontrará al niño grumete sino
al hombre que ahora llevas dentro. Tu aventura es tu vida. Y hasta tu muerte
así será.
Relato en mi SÉPTIMO
libro en la Editorial Letras con Arte
Efectivamente, una aventura más querido amigo, y no pequeña. Dan ganas de ir a por ella.Un fuerte abrazo.
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