sábado, 1 de octubre de 2016

NO SOY POLÍTICO NI FALTA QUE ME HACE


Sábado, 1 de octubre de 2016
No soy político ni falta que me hace serlo. No va con mi carácter y mi forma de ser. Eso no quiere decir que la política no me importe. Que sí, sí me importa y mucho. Pero entiendo la política como una profesión pasajera dentro del contexto de la vida laboral. Creo que los políticos deben ser profesionales de la política por vocación hacia el servicio a los demás. No a todos nos gusta ser yunques o ser martillos, y por eso no voy a trabajar en algo que no me gusta si no es por necesidad.

A la política no se viene por necesidad sino por vocación de servicio y con un carácter de alta profesionalidad. No para estar, medrar o simplemente aparentar.

Las decisiones que últimamente están tomado los políticos, solo están haciendo que los votantes, en general, no los seguros votantes de cada partido, estén más despistados, más desorientados, más hartos de la política que nunca. Están consiguiendo que nos hastiemos de su presencia. De la falta de orden lógico para los que están ahí.

Cada partido tiene un porcentaje fijo de votantes, que pase lo que pase, exista corrupción del más alto calado, llámese Gürtel, ERE, Filesa o Matesa, siempre votarán a sus partidos. Hay un porcentaje muy alto, más del 30 %, que va cambiando en función de unas promesas que unos y otros dicen que van a cumplir. Y así votan en cada una de las elecciones que ocurran.

Pero hay una parte más o menos importante que al final no vota, no quiere votar a ninguno de los partidos por el desmadre que están viendo en cada uno de los partidos. Los egoísmos por el puesto, por el inmenso poder que todo líder cree que tiene y que es capaz de creerse el rey del mambo, sin escuchar lo que realmente está diciendo el pueblo.

Nos llevan a otras elecciones, nos manipulan los asesores políticos, los tertulianos de todas las televisiones y radios, se les nota de que raíz proviene cada uno y nos quieren convencer de algo que todos sabemos que es un engaño.

La inquina extrema entre algunos candidatos hace que sea imposible un dialogo lógico que todo el mundo quiere. Y nos llevan, sin remedio a una nueva crisis económica y social como la ya vivida.

El esfuerzo de todo se lo cargan unos pocos, demasiado para tampoco.

No soy político ni falta que me hace serlo.