jueves, 17 de noviembre de 2016

Acoso



¿Por qué desde una oscura habitación, con solo la luz de una bombilla de flexo, sobre la pantalla de un ordenador, alguien es capaz de destruir o por lo menos esa es su intención, la vida de otra persona?

¿Qué lleva a imponer la voluntad de una vida sobre la de otra? ¿Cómo alguien puede y quiere controlar y destrozar sistemáticamente la vida de la expareja? 

Estás acostumbrado a vivir acosos físicos hasta extremos vitales. A vivir acosos morales hasta destruir a la persona. Y ahora, unos nuevos métodos de acoso a distancia. Acosos informáticos que minan a diario la intimidad más importante. 

La cobardía más absoluta encubriéndose en el anonimato de los bits del ordenador. Sin dar la cara, pero metiendo sus narices en la más absoluta inviolabilidad de la persona, su intimidad. Algo tan difícil de demostrar, tan ilógico para la persona acosada, tan agobiante por no entender nada, tan indignante que ni te puedes explicar en una denuncia, tan difícil de creer que ni te creen. 

No sabes dónde ir, a quien confiar tu angustia, llegas a dudar de tus amigos más fieles. Dudas de ti misma. Diariamente descubres nuevas violaciones en tu vida. Y la angustia no sale de tu corazón. La ansiedad es tu modo de vida. Desesperas y te hundes. Nunca sabes cómo terminará el día. Ves la muerte. Y ahí revientas. En el grito de vida que exhalas.


Muchas veces la suerte te salva. Encuentras la luz de la salvación. Un amigo, una amiga, hasta un casi desconocido te sirve de bastón y encamina tus pasos hasta hacerte fuerte y enfrentar tus miedos. Y ahora esos mundos negros y ciegos se vuelven blancos y luminosos. Y el canalla encuentra su merecido donde la ley pone de verdad su verdadero orden en tu vida, mujer.